La inflación de alimentos retomó la senda alcista en el inicio de diciembre, impulsada por la suba del precio de la carne, que se transformó en el componente de mayor presión dentro de la canasta. Aun con un dólar más estable tras las elecciones del 26 de octubre, los valores en góndola no mostraron señales de desaceleración.
Según el relevamiento semanal de la consultora LCG, en la primera semana de diciembre —del 27 de noviembre al 4 de diciembre— los alimentos aumentaron en promedio 0,7%. Los mayores incrementos se registraron en Productos lácteos y huevos (1,6%), Frutas (1,4%) y Bebidas e infusiones para consumo en el hogar (1%).
Aunque el rubro Carnes escaló 0,8% en la semana y quedó en cuarto lugar, su peso dentro del índice lo convirtió en el de mayor incidencia, aportando 0,26 puntos porcentuales al total.
En el análisis del último mes, la inflación de alimentos trepó al 3,7%, la cifra más alta desde abril. Dentro de ese período, la carne volvió a destacarse con un incremento del 5,9%, convirtiéndose en el principal motor del alza y sumando 1,84 puntos porcentuales al índice general. Las verduras también mostraron aumentos por encima del promedio, con un 3,9%.
El resto de los rubros registró variaciones más moderadas: Bebidas e infusiones para el hogar (3,3%), Frutas (3,1%), Productos lácteos y huevos (2,9%), Panificados, cereales y pastas (2,7%) y Condimentos (2,2%). En tanto, Comidas listas para llevar subió 1,7%, los Aceites avanzaron 1,3% y Azúcar, miel y dulces apenas 0,1%.
La suba de la carne, habitual en los últimos meses del año, vuelve así a consolidarse como uno de los factores clave en la aceleración inflacionaria que se observa desde mediados de septiembre, en un contexto de incertidumbre económica persistente.

