Entre mil y dos mil bebés prematuros que cada año desarrollan enfermedad pulmonar en Argentina podrán beneficiarse de un hallazgo científico que promete cambiar el paradigma de tratamiento. Se trata de la displasia broncopulmonar, la afección más frecuente en recién nacidos antes de término.
El trabajo fue realizado por investigadores del Centro Infant de Medicina Traslacional (Cimet), dependiente de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam), y publicado en la revista The Lancet. El estudio buscó resolver un problema histórico: diagnósticos imprecisos que no reflejaban las diferencias clínicas entre los pacientes.
La magnitud del desafío se entiende al observar las cifras. De los 425 mil nacimientos en Argentina en 2024, entre el 1,5 por ciento y el 2 por ciento fueron prematuros extremos, es decir, entre seis mil y ocho mil bebés. Un porcentaje elevado de ellos desarrolla complicaciones pulmonares graves.
El pediatra Mauricio Caballero, coordinador del estudio, explicó a Clarín que “entre el 25 por ciento y el 40 por ciento de los que pesan menos de 1.500 gramos; y entre el 40 por ciento y el 50 por ciento de los de menos de 1.000 gramos o menos de 28 semanas de gestación” presentan esta patología.

Reunir la población adecuada llevó siete años. “Cuando iniciamos el plan de análisis nos enfrentamos a la problemática de disponer de métodos estadísticos tradicionales, que eran insuficientes para analizar datos tan complejos”, contó Caballero.
El hallazgo central fue que la displasia broncopulmonar no es una sola enfermedad, sino al menos cuatro variantes distintas. Los investigadores analizaron a casi 400 bebés argentinos entre 2013 y 2020 y compararon los resultados con más de 800 prematuros estadounidenses. El análisis se realizó con herramientas de machine learning, lo que permitió identificar diferentes trayectorias respiratorias.
Cuatro trayectorias respiratorias marcan un avance en el diagnóstico de bebés prematuros
El primer autor del trabajo fue Damián Alvarez-Paggi, investigador del Conicet en el CRIP-Unsam, especializado en nanobioingeniería. Junto a Caballero, lideró un equipo que utilizó el enfoque de latent class trajectory modelling, una técnica que detecta patrones invisibles a simple vista.
Las “trayectorias respiratorias” revelaron diferencias claras en la evolución de los pacientes. Algunos mejoraban, otros empeoraban pero sobrevivían y un grupo no lograba superar la enfermedad. El diagnóstico, que solía confirmarse semanas después del nacimiento, ahora podría ajustarse con mayor precisión desde el inicio.

Los protagonistas argentinos del estudio fueron 376 bebés de hasta 1.250 gramos, atendidos en maternidades y sanatorios de Buenos Aires. En Estados Unidos participaron 835 prematuros extremos de la red Prop. El objetivo, según los autores, fue “investigar si las trayectorias de las fracciones de oxígeno inspirado necesarias para mantener la saturación de oxígeno desde el nacimiento reflejan grupos distintos de enfermedad pulmonar prematura”.
Este avance abre la posibilidad de tratamientos más específicos y diagnósticos más certeros. Además, marca un hito para la ciencia argentina, que logró aportar conocimiento de impacto global en una de las enfermedades más críticas de la neonatología.

