
Dos egresados de la primera cohorte de la Escuela Provincial de Guardavidas y Timonel de Oberá comenzaron su carrera y compartieron con canal12misiones.com sus primeros pasos. La apertura de este centro de formación responde a un marco legal específico en Misiones. La provincia cuenta con una Ley de Seguridad Acuática que exige personal calificado en piscinas y espejos de agua públicos. Esta normativa, sin embargo, enfrentaba dificultades en su aplicación plena debido a la escasez de guardavidas certificados.
La escuela, que funciona como aula satélite de un centro de Posadas, busca cubrir ese déficit. Su creación facilita el acceso a la capacitación en la zona centro de la provincia, promoviendo así una mayor seguridad durante la temporada estival.

La formación de guardavidas especializados responde a una necesidad social concreta. Misiones posee una gran cantidad de arroyos, balnearios y complejos con piletas que reciben público. Garantizar la seguridad en estos espacios es fundamental para prevenir accidentes. La existencia de una escuela local elimina el obstáculo que significaba viajar a la capital provincial para estudiar. Esto democratiza el acceso a una actividad con alta demanda laboral. Las autoridades municipales y educativas destacan el impacto positivo de esta iniciativa en el sector turístico y recreativo.
La pasión es determinante para esta actividad
Para Orlando Álvez, uno de los primeros egresados, la motivación surgió de la influencia de un amigo y del gusto por la natación. “Siempre me gustó la idea de la prevención y ayudar a salvar vidas”, indicó. La imposibilidad de viajar a Posadas lo había frenado a Alvez anteriormente. Por ello, cuando se abrió la escuela en Oberá no dudó en anotarse. Simultáneamente, cursaba el profesorado de Educación Física, lo que representó un año de gran exigencia. Su interés siempre estuvo enfocado en la profesión y en la utilidad de los conocimientos adquiridos.

Por su parte, Daiana Mouls, también profesora de Educación Física, encontró en el curso la respuesta a una necesidad observada en su trabajo. “Siempre fue un problema en los veranos que no tenemos guardavidas en los natatorios”, comentó Mouls. La exposición constante a grupos de niños en colonias de vacaciones reforzó su conciencia sobre los riesgos. La apertura de la escuela en Oberá le permitió finalmente concretar un anhelo postergado. “Siempre esperé que en algún momento surgiera acá para poder hacerlo”, afirmó. Hoy Daiana se desempeña como una de las guardavidas en la piscina del Complejo Turístico Salto Berrondo.
Ambos coinciden en que la formación va mucho más allá de saber nadar. Se trata de una preparación intensiva y exigente. “Conlleva más cosas: un salvamento, un protocolo de primeros auxilios”, detalló Mouls. La capacitación incluye componentes físicos, psicológicos y teóricos fundamentales. Los estudiantes aprenden protocolos de RCP, manejo de ahogamientos y cómo actuar bajo presión. “No es simplemente saber nadar”, reiteró Mouls, subrayando la responsabilidad que implica estar al frente de la seguridad de otras personas.

Ser guardavidas va mas allá de saber nadar bien
La especificidad de la formación es crucial para cumplir con su función. Orlando Álvez señaló que la profesión requiere conciencia y dedicación constante. “Dentro de la hora de trabajo siempre hay que estar atento”, remarcó. Además, destacó la importancia de que los establecimientos cuenten con el equipamiento necesario. Daiana Mouls añadió que el rol demanda una preparación psicológica para reaccionar y procesar eventuales incidentes. “Estamos todo el tiempo en alerta”, explicó, resaltando la importancia de transmitir calma a los demás.
Respecto a la salida laboral, ambos egresados confirmaron la alta demanda existente. Álvez consiguió trabajo en el camping municipal de El Chapá. “Acá en el centro de Misiones hay buena salida laboral”, afirmó, haciendo referencia a los numerosos espejos de agua. Mouls, que este verano trabajó por primera vez oficialmente como guardavidas, coincidió plenamente. “Tenemos muchas piletas, muchos arroyos acá en Misiones”, manifestó. Considera que es fundamental que todos los espacios acuáticos cuenten con personal capacitado.

La creación de la escuela satisface una necesidad palpable y ofrece una alternativa profesional valiosa. Para Daiana Mouls, se trata de una pasión que justifica el sacrificio. “Es sacrificar tu verano, estar en prevención y cuidado de los demás”, expresó. La satisfacción, según ella, radica en finalizar la jornada sabiendo que todo transcurrió con normalidad. Orlando Álvez visualiza un futuro con mayor presencia de profesionales en el territorio. “Acá en adelante se va a necesitar mucho guardavidas”, concluyó, señalando el camino que se comenzó a recorrer en materia de seguridad acuática.

