Los exportadores de carne en Argentina atraviesan un momento de contrastes. Por un lado celebran un récord histórico en 2025, pero por otro enfrentan un escenario nacional complejo en 2026 que amenaza con alterar la dinámica de toda la cadena ganadera.
El Gobierno nacional indicó que en 2025 Argentina alcanzó récord de exportaciones de carne bovina en divisas, con ventas por 3,7 millones de dólares y un aumento del 22,3 por ciento respecto al año anterior. Además, se enviaron 853.183 toneladas equivalentes res con hueso, en un contexto donde los precios internacionales subieron más del 30 por ciento.
Del total exportado, unas 500 mil toneladas tuvieron como destino a China. Sin embargo, lejos de festejar este cúmulo de libertades, la cadena de la carne vive días de zozobra desde que el país asiático anunció salvaguardias para proteger su propia producción ganadera.
China decidió imponer cupos de importación de carne para los próximos tres años. La medida establece que los países no podrán exportar más de las cantidades asignadas y, si lo hacen, deberán pagar un arancel prohibitivo del 55 por ciento. El sistema comenzó a regir el primero de enero y para Argentina el cupo quedó fijado en 511 mil toneladas, sin distinción de calidad, corte o precio.

Un dilema para la cadena de la carne argentina
En principio, la noticia fue recibida con alivio. Argentina fue el país menos sancionado y recibió un cupo muy cercano al volumen exportado en 2025. El límite quedó apenas 11.307 toneladas por encima de lo vendido el año pasado, lo que evitaba una reducción inmediata de embarques.
Sin embargo, los exportadores temen que la falta de coordinación provoque un colapso en el negocio, saturando el mercado chino en la primera parte del año y generando consecuencias negativas. Dado que, una presión excesiva sobre el mercado chino podría desencadenar una baja de los precios de la carne vendida en ese país, mientras que en Argentina provocaría una suba de los valores de la hacienda. El sector habla del “efecto Puerta doce”, una metáfora que refleja el peligro de un desorden con consecuencias graves.
Los frigoríficos esperaban que el Estado interviniera para distribuir la cuota, como sucede con la Cuota Hilton para Europa o la Cuota Americana. Sin embargo, Beijing dejó claro que no quiere intervención estatal y que lo único que le interesa es que no ingresen más de 511 mil toneladas de carne argentina en 2026.

Temores de caos entre frigoríficos y exportadores
La Secretaría de Agricultura, a cargo de Sergio Iraeta, transmitió que el sistema será de libertad total. “Primero llegado, primero vencido”, señalaron a los exportadores, explicando que la cuota se consumirá por orden de llegada y que, una vez agotada, no habrá posibilidad de nuevos embarques.
Esa decisión generó más incertidumbre. “Hay empresas que pueden adelantarse y otras que temen quedarse sin cupo”, reconocieron desde el sector. La falta de disciplina y solidaridad en el negocio de la carne podría provocar un caos y transformar lo que era una situación triunfal en una desgracia.
Dentro del Consorcio ABC existe un intenso debate respecto de este complejo asunto. La mayoría de frigoríficos considera que es necesario insistir en reclamarle al Estado una intervención más decidida para distribuir las 511 mil toneladas y evitar que unos pocos se adelanten en perjuicio del resto.

El papel de Swift, Rioplatense y Arre Beef
En 2025, casi 100 empresas exportaron carne a China. De ellas, unas 40 tienen plantas habilitadas, mientras que el resto son productores, matarifes o intermediarios que utilizan plantas habilitadas para prestar servicio. Incluso hay operadores chinos que trabajan en Argentina para vender carne a su propio país.
Los frigoríficos con plantas habilitadas concentran la mayor parte del negocio. Entre ellos, Swift lideró con 45.268 toneladas, seguido por Rioplatense con 44.687 y Arre Beef con 36.950. Otros grupos como Gorina, Quikfood y el Grupo Lequio también tuvieron un papel destacado. En conjunto, seis empresas explican más de 200 mil toneladas exportadas.
El resto del negocio se reparte entre firmas como Coto, La Anónima, Frimsa, Logros y otras, que exportan entre diez y veinte mil toneladas cada una. Nadie quiere quedar afuera en un año que promete ser decisivo para el futuro del sector, explican desde Bichos de Campo.
En este sentido, algunos frigoríficos líderes aprovechan cada situación en su propio beneficio. “Incluso los cierres de exportaciones anteriores fueron usados por ellos para sacar ventaja”, señalaron voces del sector, recordando que la falta de reglas claras siempre termina favoreciendo a los más poderosos.
La cadena de la carne argentina enfrenta así un dilema. El récord de 2025 contrasta con la incertidumbre de 2026, donde la disciplina y la coordinación serán claves para evitar un colapso. El desafío es enorme y el desenlace aún incierto.

