El último Semáforo de Economías Regionales de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (Coninagro) ubicó en rojo a seis actividades, entre ellas la yerba mate, por el deterioro del componente de negocio. El reporte indicó que los precios al productor quedaron por debajo de la inflación y de los costos operativos. Esa brecha afectó la rentabilidad y condicionó la recuperación del sector.

En el componente de negocio, la tonelada de hoja verde se pagó alrededor de $195.000, con una suba del 18% frente a una inflación del 31,5%. Desde febrero de 2025, el valor osciló entre $280.000 y $300.000. En los últimos doce meses la producción alcanzó 867 mil toneladas, 12% menos que el período anterior, mientras el consumo interno se mantuvo en 4,5 kilos por habitante y las exportaciones generaron 127 millones de dólares.
Producir yerba no cubre costos
En ese escenario, el subsecretario de Planificación, Extensión y Financiamiento Rural de Misiones, Leonardo Amarilla, evaluó la situación durante una entrevista en el canal de streaming Aldiome Misiones. “Producir yerba hoy no es rentable”, señaló, y agregó que el productor “no llegá ni siquiera a los costos” y “no estás empatando”. Planteó como alternativa “chacra multiproductiva” y “diversificación productiva” porque, según expresó, “hoy no es negocio”.
También puso en duda una recomposición del precio ante una eventual escasez “porque se abren las importaciones y entra yerba paraguaya y de Brasil”. Además, advirtió que las grandes industrias compran plantaciones a pequeños productores y que podrían autoabastecerse, lo que implicaría que “el precio no solo no va a subir, sino que hasta puede llegar a caer un poco más”.
“Crónica de una venta anunciada”
El funcionario definió el proceso como “crónica de una venta anunciada” y lo vinculó con la década del 90. Indicó que el Inym surgió en ese contexto y sostuvo que hoy funciona “sin el mayor valor que tenía”, en referencia a la fijación de un precio. En relación con la política económica, señaló que desde el ámbito nacional se impulsa la desregulación bajo el argumento de que existe exceso de normas. Consideró que esa orientación afecta a las economías regionales y planteó que existe una disyuntiva “entre apostar por el sector productivo o apostar a al sector financiero”.

