El cielo del 28 de febrero ofrecerá una postal poco habitual: seis planetas coincidirán en una misma región visible al anochecer. Se trata de Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, que formarán lo que popularmente se conoce como “alineación” o desfile planetario.
Según la NASA, el fenómeno será observable poco después de la puesta del Sol, con una ventana aproximada de una hora. Aunque no se trata de una alineación perfecta en línea recta, sí será una concentración visual llamativa desde la perspectiva terrestre.
Cuatro de los protagonistas podrán distinguirse sin instrumentos: Venus —el más brillante después de la Luna—, Júpiter, Saturno y, con mayor dificultad, Mercurio. En cambio, Urano y Neptuno requerirán binoculares o telescopio por su menor luminosidad.
Desde el Planetario Galileo Galilei aclaran que los planetas no se alinean geométricamente en el espacio, sino que parecen reunirse porque todos orbitan cerca de la eclíptica, el plano en el que la Tierra gira alrededor del Sol. Es un efecto visual que depende de la ubicación y las condiciones atmosféricas.
En Argentina, la franja ideal comenzará alrededor de las 20.30 h. Será clave buscar un lugar con horizonte oeste despejado, ya que Mercurio y Venus estarán bajos y se ocultarán primero. Saturno también aparecerá cerca del horizonte, mientras que Júpiter dominará el sector más alto y permanecerá visible durante más tiempo.
La observación exigirá algo de planificación. La claridad del crepúsculo dificultará ver algunos cuerpos, y la presencia de edificios o árboles puede tapar a los más bajos. Aplicaciones móviles de astronomía y binoculares simples pueden marcar la diferencia para identificar a los más esquivos.
Más allá del detalle técnico, el fenómeno representa una oportunidad para volver a mirar el cielo con atención. No es frecuente que tantos planetas coincidan en horario vespertino y, aunque el espectáculo dure poco, promete una experiencia capaz de despertar curiosidad y asombro en grandes y chicos.

