El cofundador de Twitter, Jack Dorsey, anunció una de las decisiones más drásticas en la historia de su compañía de pagos: reducirá la estructura de Block de más de 10.000 empleados a menos de 6.000. En números concretos, implica la salida de más de 4.000 trabajadores, casi la mitad de la plantilla.
La explicación oficial no apunta a una crisis financiera. Según Dorsey, el negocio “sigue fuerte”, con crecimiento en ganancias brutas, más clientes y mejora en rentabilidad. El motivo, aseguró, es otro: la irrupción de herramientas de inteligencia artificial que permiten operar con equipos más pequeños, planos y eficientes.
“Podía recortar gradualmente durante años o actuar ahora”, sostuvo en una nota interna enviada a todo el personal. Eligió el ajuste inmediato para evitar “rondas repetidas de despidos” que erosionen la moral y la confianza de clientes e inversores.
El paquete para los despedidos
Dorsey detalló que quienes dejan la empresa recibirán:
- 20 semanas de salario más una adicional por cada año trabajado.
- Acciones vestidas hasta fines de mayo.
- Seis meses de cobertura médica.
- Los dispositivos corporativos.
- 5.000 dólares extra para la transición.
Además, prometió mantener abiertos los canales internos durante algunos días para permitir despedidas formales y una reunión virtual de cierre.
Una apuesta estratégica: menos estructura, más IA
El mensaje es claro: Block quiere convertirse en una compañía construida “con inteligencia en el núcleo de todo lo que hace”. La idea es que tanto los procesos internos como los productos para clientes estén atravesados por automatización avanzada y capacidades de IA.
Dorsey reconoció que una decisión de esta magnitud conlleva riesgos, pero planteó que “quedarse quieto también los tiene”. La visión es reconfigurar la empresa ahora para crecer desde una base más liviana, en lugar de sostener estructuras pensadas para otra etapa del mercado tecnológico.
Señal para el sector tech
El movimiento no es aislado. Desde 2022, las grandes tecnológicas vienen ajustando personal tras años de expansión agresiva. La novedad en este caso es el argumento central: no se trata de caída de ingresos sino de un cambio estructural en la forma de trabajar impulsado por la inteligencia artificial.
El mensaje de fondo es contundente: las empresas que integren IA de manera profunda podrán operar con menos gente. Y eso redefine el tamaño óptimo de las organizaciones.
Dorsey lo sintetizó sin rodeos: mejor un golpe duro ahora que un desgaste permanente hacia el mismo resultado.

