La lluvia no alcanzó para apagar la pasión. Mientras el agua y el viento se hicieron presentes fuertemente en la costanera de Posadas tras la final del Mundial, Marcos Rivero enarboló una bandera argentina de más de dos metros, fiel a la cábala que mantuvo durante toda la competencia. La escena quedó registrada, se viralizó en redes sociales y fue replicada por medios de todo el país como una postal del respaldo incondicional de los hinchas a la selección.
“Tras el partido estaba muy triste porque soy muy fanático de Messi y de este equipo por lo que nos dio, y salí en la lluvia por el orgullo. Quería salir a disfrutar el ser argentino, de que tenemos la bandera más hermosa del mundo. Quería compartirlo con la gente”, indicó en exclusiva con Canal Doce.
Sobre la viralización del video, contó que se enteró gracias a su novia: “Al principio no lo creía, pero fue real. Si es que el video llega a alguno de los jugadores, me pondría muy contento y sería maravilloso porque es una representación al esfuerzo que hizo el equipo en todo el Mundial”, expresó.

Una sana costumbre
No fue la primera vez que Rivero se dirigió a la costanera tras un encuentro de la selección argentina. “A la bandera la compré antes de empezar el torneo y me llevó la emoción de ser el último Mundial de Messi. Quería que sea grande. A partir de 16vos con Cabo Verde, empecé a ir hasta el Anfiteatro”, afirmó.
Hoy, aquella imagen resume mucho más que una celebración o una derrota: el agradecimiento al equipo de Lionel Scaloni, la despedida de Lionel Messi en su último Mundial y la certeza de que, para miles de argentinos, el amor por la camiseta no entiende de resultados ni de tormentas.

