Este viernes 20 de marzo, Argentina atraviesa el equinoccio de otoño, el fenómeno astronómico que marca el final del verano y da paso a una estación de transición, con cambios progresivos en el clima y en la duración de los días.
De acuerdo con el Servicio de Hidrografía Naval, el evento ocurre a las 11.46 (hora oficial argentina), momento exacto en el que el Sol se ubica sobre el ecuador terrestre y distribuye su luz de manera uniforme entre ambos hemisferios.
Durante este fenómeno, el día y la noche tienen prácticamente la misma duración en todo el planeta, un equilibrio que solo se repite dos veces al año: en marzo y en septiembre.
El equinoccio se produce cuando los rayos solares inciden de forma perpendicular sobre la línea del ecuador. Esta posición genera que la línea que divide la luz y la oscuridad atraviese los polos, permitiendo que todas las regiones reciban una cantidad similar de luz solar.
A partir de este punto, en el hemisferio sur comienza un cambio gradual: los días se acortan y las noches se vuelven más largas, en un proceso que se extenderá hasta el solsticio de invierno en junio.
Este cambio no solo tiene impacto astronómico, sino también en la vida cotidiana y en la naturaleza. Las temperaturas comienzan a descender progresivamente y tanto plantas como animales se adaptan a una nueva etapa del año.
En cuanto al clima, el Servicio Meteorológico Nacional anticipa que el otoño 2026 estará marcado por temperaturas medias superiores a lo normal en amplias zonas del país, aunque con diferencias según la región.
El pronóstico trimestral indica que el sur de la Patagonia, el Noroeste y sectores del centro del país podrían registrar valores por encima del promedio, mientras que en otras regiones las temperaturas oscilarán entre normales y levemente superiores.
Respecto a las precipitaciones, se espera un comportamiento variable: algunas zonas mantendrán niveles habituales, mientras que el Noroeste y el sur patagónico podrían recibir lluvias por encima de lo normal.
Aunque estos escenarios no implican eventos extremos puntuales, sí trazan una tendencia general para los próximos meses, en los que el otoño se hará sentir de manera gradual, con mañanas más frescas, días más cortos y un paisaje que empieza a transformarse.

