El consumo masivo volvió a marcar rojo en enero, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Las ventas en supermercados retrocedieron 1,2% en términos interanuales frente al mismo mes de 2025, mientras que las operaciones con tarjeta de crédito concentraron el 43,1% del total de las ventas, con un crecimiento del 22,5% respecto al año anterior.

La medición desestacionalizada, que elimina el efecto de las compras de diciembre, también reflejó una caída del 1,5% en comparación con el mes previo. A esto se sumó una variación negativa de 0,1% en la serie tendencia-ciclo, lo que confirma que el consumo cotidiano sigue sin encontrar un piso en las compras básicas.
En valores corrientes, las ventas totales alcanzaron los $2.339.233,3 millones durante enero, lo que representa un incremento nominal del 25,1% respecto al mismo período de 2025. Sin embargo, este aumento se ubica por debajo de la inflación interanual, evidenciando una caída en el volumen de ventas.

Los medios de pago mostraron una clara tendencia hacia el financiamiento. Las tarjetas de crédito crecieron 22,5% y representaron el 43,1% de las ventas totales, mientras que las tarjetas de débito alcanzaron el 25% con un aumento del 8,5%. Otros medios, que incluyen modalidades virtuales, tuvieron un crecimiento del 63,1% respecto a enero de 2025.
La facturación se concentró en los grupos de artículos con los aumentos más significativos en términos interanuales. “Carnes” lideró con un 49,4%, seguido por “Verdulería y frutería” con 38,3%, “Alimentos preparados y rotisería” con 32,5% y “Panadería” con 27,2%. Estos incrementos superan ampliamente el promedio general del 25,1% registrado en las ventas totales.

El informe del Indec confirma una tendencia de desaceleración que comenzó a notarse en el último trimestre de 2025. El consumo popular se ve afectado por el rápido aumento del desempleo, con despidos en la industria y el sector público, y por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios en un contexto inflacionario.
La combinación de caída del consumo, crecimiento de las compras con tarjeta de crédito y aumentos por encima del promedio en productos básicos como carnes y verdulería configura un escenario complejo para las familias argentinas. El endeudamiento para afrontar consumos diarios se consolida como una tendencia en un contexto de pérdida del poder adquisitivo.

