La industria textil argentina atraviesa un momento crítico que se refleja en los números más bajos de la última década. En enero de este año, el Índice de Producción Industrial (IPI) textil se desplomó un 23,9 por ciento interanual, el peor registro desde 2016.
Según el informe de marzo de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la caída se profundizó en rubros como “Tejidos y acabados” e “Hilados de algodón”, con reducciones superiores al 30 por ciento. Además, este derrumbe contrasta con la baja más moderada de la industria manufacturera general, que retrocedió un 3,2 por ciento.
El Boletín Económico de la Fundación Pro Tejer ya advertía que la producción acumulaba una contracción del 27,8 por ciento respecto a dos años atrás. En este sentido, la capacidad instalada muestra el deterioro más crudo: en enero de 2026 el sector operó apenas al 24 por ciento de su potencial, muy lejos del promedio industrial del 53,6 por ciento.
Miles de empleos perdidos en un año
El impacto humano es alarmante. El sector textil, confección, cuero y calzado perdió doce mil empleos formales en un año, totalizando cien mil puestos a diciembre de 2025. Desde fines de 2023, la destrucción acumulada ya supera los 20 mil empleos, con la mayor caída porcentual de toda la economía privada.

Mientras tanto, el ecommerce argentino creció un 55 por ciento anual en 2025, superando la inflación del 31,5 por ciento. Sin embargo, el avance se explica por el aumento de compras en el exterior, que ya alcanza al 47 por ciento de los compradores online. En este escenario, Temu lidera con un 41 por ciento de preferencia, seguida por Shein con un 31%, desplazando a gigantes como Amazon, según el estudio de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y Kantar.
El efecto sobre las marcas nacionales es directo. El informe anual de Tiendanube reveló que la facturación nominal de la indumentaria no deportiva cayó un catorce por ciento, en gran medida por la irrupción de estas plataformas chinas. En tanto, la Fundación Observatorio Pyme señaló que el 88 por ciento de las pymes del rubro identificó la caída de ventas como su principal problema y un 68,4 por ciento se declaró bajo “amenaza importadora”.
Importaciones récord de prendas y desplome de insumos locales
El comercio exterior refleja la dualidad de la crisis. Según FITA, en febrero las importaciones de productos finales crecieron un 54 por ciento en volumen y un 27 por ciento en valor. En el primer bimestre, el salto fue del 82 por ciento en toneladas y del 53 por ciento en dólares.

En contraste, las importaciones de insumos para producir localmente se desplomaron más de un 35 por ciento en volumen y más de un 50 por ciento en valor. La lectura es clara: las fábricas dejan de comprar materia prima porque dejan de fabricar, mientras el mercado interno se abastece con producto extranjero.
Marcas argentinas asfixiadas por la competencia importadora
Desde FITA advierten sobre la subfacturación creciente. Más del 70 por ciento de los productos ingresados lo hacen a valores muy inferiores a los históricos. “Estas prácticas generan profundas distorsiones en el mercado e implican competencia desleal para la producción nacional”, señalaron en un comunicado. Ejemplos extremos incluyen remeras de algodón por menos de US$ 0,01 o pantalones de jean por debajo de un dolar.
De acuerdo con Pro Tejer, entre enero y octubre de 2025 las importaciones totales de textiles e indumentaria alcanzaron 332.696 toneladas, un 89 por ciento más interanual. Las confecciones (+217%) y las prendas (+166%) marcaron récords históricos. En este sentido, la Fundación Observatorio Pyme indicó que el 37 por ciento de las pymes industriales redujo su participación en el mercado local frente a la competencia extranjera, con China consolidada como principal origen de la amenaza para el 73,3 por ciento de las firmas.
Con información de Forbes Argentina.

