La crisis económica nacional redefine la forma en que las familias afrontan el día a día. En Posadas, vecinos consultados por Canal Doce describen un escenario en el que la tarjeta de crédito deja de ser una herramienta ocasional y pasa a cubrir gastos básicos, en especial alimentos.
Los testimonios coinciden en un punto: el efectivo ya no alcanza hasta fin de mes. “No llegas al mes con el efectivo y el gasto con la tarjeta es ya”, relató Milena, quien reconoció que incluso vuelve a usar el crédito antes del cierre del resumen. Este comportamiento refleja una dinámica extendida: el “tarjeteo” constante para sostener consumos esenciales.

Ajustes, recortes y endeudamiento
El cambio de hábitos también se traduce en recortes. Abelardo explicó que optó por reducir salidas y servicios: “Reducir servicios, ahorrar en salidas”, señaló, al tiempo que admitió el uso directo de la tarjeta para cubrir gastos. En la misma línea, Mariana indicó: “Cortar servicios”, como medida necesaria para sostener su economía.
En paralelo, aparece el endeudamiento vinculado a la ayuda familiar. Nicolaza Ríos contó que destinó gran parte de sus ingresos a asistir a hijos y nietos: “Gasté muchísimo… para ayudar a mis nietos, para ayudar a mis hijos”. Además, resumió la situación con una frase que se repite entre los consultados: “Se aguanta como se puede”.



Prioridad en alimentos y precios más bajos
Otro rasgo que surge de la encuesta es la priorización de alimentos por sobre otros consumos. “Compro para comer no más”, afirmó Nicolaza, quien también advirtió que ya no es posible destinar dinero a otros rubros. Este cambio obliga a prestar mayor atención a precios y promociones, algo que antes no formaba parte del hábito de compra de todos los consumidores.
Sin embargo, no todos adoptan el crédito de la misma manera. Vilma, jubilada, sostuvo que recurre poco a la tarjeta, aunque reconoció el impacto de los aumentos: “Te vas manejando de acuerdo al ingreso que tenés”, explicó, en referencia a una administración más estricta frente a subas en servicios e impuestos.

En conjunto, los testimonios reflejan una economía cotidiana tensionada, donde el crédito reemplaza al efectivo, los consumos se ajustan a lo esencial y las familias reorganizan sus recursos para sostener gastos básicos en un contexto de incertidumbre.

