De la mano de Leandro Paredes, Boca Juniors se quedó con el primer Superclásico del año y provocó el primer cimbronazo para el DT de River, Eduardo Coudet. El volante de la Selección Argentina y capitán xeneize se hizo cargo de un penal y marcó el 1-0 definitivo. Luego del silbatazo final de Darío Herrera, los jugadores dirigidos por Claudio Úbeda invadieron el campo de juego para desatar los festejos que se extendieron por todo el país.
Además de fundirse en un abrazo en el círculo central, el plantel dirigido por Claudio Úbeda se sacó una foto con la hinchada del Millonario de fondo. El que capturó la imagen fue el volante campeón del mundo y, a su alrededor, no faltó nadie. Ni siquiera Edinson Cavani, lesionado pero presente como un bostero más.
La fiesta azul y oro siguió en los pasillos del Monumental y tuvo su punto más álgido en el vestuario. Mientras los jugadores miraban sus celulares y descansaban las piernas, apareció Miguel Merentiel con un parlante a todo volumen. “¿Qué pasa con los turros?”, gritó.
Apenas retumbaron los primeros punteos de cumbia, se levantaron de sus lugares Ayrton Costa y Lautaro Di Lollo, de destacados rendimientos esta tarde en Núñez. También la Bestia se animó a tirar algunos pasos de baile para celebrar este triunfazo de Boca, que ya había ganado el último Superclásico en La Bombonera.
En Posadas, hubo celebración de los hinchas de Boca
Grandes y chicos, en pareja y amigos se concentraron en distintos puntos de Posadas para los tradicionales festejos, en esta ocasión por el triunfo de Boca por 1-0 ante River. No faltaron los bocinazos en la Costanera.
Apenas escucharon el pitazo final del árbitro en el Monumental, y con la victoria asegurada, los Xeneizes se concentraron en los principales paseos de Posadas. Y como es habitual, la celebración de replicó en distintos puntos de la provincia.
Los hinchas de River explotaron tras el Superclásico: silbidos y enojo
La derrota de los millonarios ante su clásico rival por la fecha 15 del torneo Apertura, dejó momentos caldeados en el Monumental. El público de River se mostró molesto con sus jugadores desde el gol de penal de Leandro Paredes. Al término del primer tiempo, cuando el plantel dirigido por “Chacho” Coudet se dirigía hacia el vestuario, bajó una fuerte silbatina desde las tribunas.
Ya en el cierre del encuentro, cuando el juez dio el pitazo final, el público explotó con silbidos y cánticos, aunque en este caso el blanco no fueron los jugadores principalmente, sino el árbitro. La polémica surgió en la última acción del encuentro con los reclamos a Herrera por un supuesto penal de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta, que desde el VAR no consideraron para revisión.
Una vez terminado el partido, el juez principal les dijo a sus asistentes que evaluó que el contacto de Blanco por detrás contra el defensor de la Banda no tuvo la suficiente fuerza como para derribarlo, sino que el ex Fiorentina sintió el contacto y se dejó caer para simular la infracción.






