En un contexto de caída del consumo y cierre de numerosas industrias, la firma de amoblamientos Reno prepara su convocatoria de acreedores. Se trata de una importante empresa en el sector de cocinas, con base en Santa Fe.
Fundada en los años ’50, su negocio se centra en el diseño y fabricación de muebles a medida. La compañía, con origen en un taller artesanal, consolidó su nombre en el sector de amoblamientos de cocina, placares y vestidores con una propuesta que se diferencia de las grandes cadenas por su enfoque personalizado.
Reconocida en el mercado de interiorismo y construcción, se orienta a proyectos que requieren soluciones específicas y atención individual. Apunta a un segmento de consumidores de nivel medio y alto, y llegó a exportar a países de la región.
Fuentes del sector comentan que al desmanejo financiero de la empresa, atravesada por el recambio generacional de la dirección, se suma la fuerte caída de ventas. La posibilidad de pedido formal de convocatoria sorprendió, dado el calibre de la firma.
Otra fuente señaló que tenía un marcado atraso en obras y que en Mendoza puntualmente tuvieron problemas importantes: la empresa habría dejado compromisos incumplidos, con numerosos clientes afectados.
En algunos casos, afirman, se trataba de operaciones en las que se solicitaba el pago del 100% por adelantado —generalmente a cambio de un precio más bajo— y luego no se cumplía con la entrega de las cocinas.
En términos generales, “se va cerrando el camino”, aseguran en el rubro en relación al proceso de reconversión. Aunque muchas fábricas comenzaron abocándose a los muebles a medida, la retracción de la demanda masiva es tal que aparecen cada vez más competidores en los nichos.
Así, más allá de las particularidades, Reno no es un caso aislado e ilustra la crisis que enfrenta toda esta actividad.
En ese sentido, según el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad del sector Bazar, decoración, textiles de hogar y muebles se contrajo un 8,3% en marzo respecto al año anterior.
“El presupuesto de los hogares priorizó los gastos escolares y de subsistencia, postergando la renovación de mobiliario y artículos decorativos. La inflación y la erosión de los ingresos reales limitaron el volumen físico de ventas en el período”, señaló la entidad.

