La Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional confirmó el procesamiento de Delfina “Fini” Lanusse y Hernán Boveri en la causa que investiga la presunta sustracción de medicamentos del Hospital Italiano de Buenos Aires. La decisión fue adoptada por mayoría y ratifica el avance del expediente mientras continúan las medidas de investigación.
En la resolución, los magistrados señalaron que los testimonios incorporados al expediente permiten sostener, con el grado de probabilidad exigido en esta etapa procesal, que ambos imputados mantenían una relación personal y compartían el consumo de propofol, una sustancia anestésica de uso estrictamente hospitalario cuya comercialización al público se encuentra prohibida.
Los jueces destacaron especialmente las declaraciones de colegas y profesionales que aportaron información sobre episodios vinculados al consumo de la droga. Entre las pruebas valoradas también se incluyeron testimonios que describieron circunstancias que llevaron a trabajadores del hospital a alertar a las autoridades sobre posibles irregularidades.
Según la investigación, tanto Lanusse como Boveri tenían acceso directo al propofol por sus funciones como anestesistas. Los camaristas remarcaron que ambos podían retirar el medicamento de la farmacia hospitalaria y manipularlo en el ejercicio de su actividad profesional, situación que les habría permitido obtenerlo de manera irregular.
Si bien desde el Hospital Italiano informaron que no se detectaron faltantes de stock ni retiros excesivos asociados a los imputados, el fallo sostuvo que existían mecanismos mediante los cuales el sistema de control podía ser vulnerado sin dejar registros evidentes. Esa posibilidad, sumada a los testimonios reunidos, fue considerada suficiente para sostener la acusación en esta instancia.
La causa tomó notoriedad pública tras la muerte de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo hallado sin vida en febrero pasado. La investigación determinó que había consumido propofol y fentanilo, dos sustancias de uso exclusivamente hospitalario, lo que derivó en una pesquisa más amplia sobre el origen y circulación de esos medicamentos.
A partir de entonces comenzó a investigarse la existencia de reuniones informales conocidas entre algunos profesionales como “Propofest”, encuentros en los que presuntamente se utilizaban anestésicos con fines recreativos. El caso generó preocupación en el ámbito sanitario por los riesgos asociados al uso indebido de este tipo de fármacos.
Con la confirmación de los procesamientos, la Justicia consideró que existen elementos suficientes para mantener abierta la investigación y profundizar la búsqueda de responsabilidades. El expediente continuará ahora su curso mientras se incorporan nuevas pruebas y se definen los próximos pasos procesales.

