Una histórica bodega de Mendoza profundiza su complejo momento financiero producto de la recesión nacional que impacta sobre las economías regionales, y afecta al plantel de trabajadores que sufre despidos y retiros voluntarios. Así, a seis meses de haber reconocido públicamente sus dificultades económicas e iniciar un proceso de renegociación con acreedores y proveedores, la tradicional Bodegas Bianchi avanza en su ajuste sobre su plantilla de personal.
Para la bodega sanrafaelina, con un mercado interno de años y exportaciones a más de 40 países, los problemas comenzaron con una serie de cheques que no pudo saldar y que ya suman un pasivo superior a los U$S350 millones. Se trata de una crisis agudizada por la caída del consumo de vino que golpea a toda la industria.
En ese marco, la firma reconoce haber adoptado “distintas medidas destinadas a consolidar una operación más eficiente, preservar la sustentabilidad del negocio y sentar las bases para su crecimiento de largo plazo”.
Sobre los despidos, desde la bodega sureña lo definieron como la “desvinculación de un número acotado de colaboradores”, según especificaron al diario local Uno. Y sin precisar forma de pago, aseguraron que “las indemnizaciones han sido puestas a disposición dentro del marco de la legislación laboral vigente”.

Recientemente, la firma concretó la desvinculación de otros 17 trabajadores. Al mismo tiempo, abrió un programa de retiros voluntarios como “alternativa adicional”. El objetivo es que la plantilla que llegó a superar los 300 empleados en un mejor momento se reduzca ostensiblemente.

