El mercado laboral argentino suma una nueva señal de alarma dentro del contexto de recesión nacional. Según un informe del Banco Provincia, nueve de cada diez jóvenes de entre 18 y 21 años ingresan en mora antes de conseguir un empleo formal. El preocupante dato refleja cómo la precarización laboral y las dificultades para acceder a un trabajo registrado están alterando el comienzo de la vida económica de toda una generación.
Lejos de construir primero una trayectoria laboral, una parte cada vez más importante de los jóvenes inicia su vida financiera con deudas. El acceso temprano al crédito, combinado con la falta de empleo estable y de ingresos suficientes, hace que miles de personas lleguen antes a los registros de morosos que al mercado formal de trabajo.
Desde una perspectiva laboral, el fenómeno expone un problema que va más allá del endeudamiento. La demora en la inserción laboral registrada obliga a muchos jóvenes a sostenerse mediante trabajos informales, ingresos esporádicos o financiamiento para afrontar gastos cotidianos. En ese contexto, el crédito deja de funcionar como una herramienta para el consumo o la inversión y pasa a convertirse en un mecanismo para cubrir necesidades básicas.

El informe también pone en evidencia que ingresar tempranamente en situación de mora puede convertirse en un obstáculo adicional para acceder a mejores oportunidades laborales y financieras. Sin un empleo formal que permita generar ingresos previsibles, la capacidad de regularizar esas deudas se reduce. Y se profundiza un círculo de vulnerabilidad económica que afecta especialmente a quienes recién intentan incorporarse al mercado de trabajo.

