Un camión cargado con explosivos estalló durante la madrugada de este sábado frente al comando del Departamento de Policía de Norte de Santander, en la ciudad colombiana de Cúcuta, dejando al menos 11 personas heridas y provocando importantes daños materiales en viviendas cercanas. El ataque ocurrió a menos de una semana de la investidura del presidente electo Abelardo de la Espriella.
La explosión se registró en inmediaciones del mercado Cenabastos, un sector donde habitualmente circulan camiones de carga durante la madrugada, lo que permitió que el vehículo con explosivos pasara desapercibido. Tras la detonación inicial también se lanzaron otros artefactos explosivos en la zona, y entre los heridos se encuentra una mujer que trabajaba en un puesto de venta de café.
El atentado ocurrió en uno de los departamentos donde De la Espriella obtuvo uno de sus mayores respaldos electorales durante el balotaje, con cerca del 76% de los votos. Desde su cuenta en la red social X, el presidente electo expresó: “Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional”, y manifestó su solidaridad con los uniformados heridos, sus familias y los ciudadanos afectados.
Máxima seguridad para la asunción presidencial en Colombia
De la Espriella aseguró además que “el terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos de vivir en paz y con seguridad”, y reclamó que los responsables sean identificados, capturados y juzgados. El mandatario electo asumirá el próximo 7 de agosto en la ciudad de Cali, en reemplazo de Gustavo Petro, en una ceremonia que contará con uno de los mayores operativos de seguridad de los últimos años, con unos 11.000 efectivos entre militares y policías.

El futuro presidente, que cuenta con el respaldo del gobierno de Estados Unidos, anticipó que endurecerá la lucha contra las guerrillas y las organizaciones narcotraficantes, además de impulsar una mayor cooperación militar con Estados Unidos e Israel. También anunció que pondrá fin a las negociaciones de paz iniciadas durante la gestión de Petro con distintos grupos armados.
La campaña electoral estuvo marcada por un recrudecimiento de la violencia política, con atentados, explosiones y ataques contra las fuerzas de seguridad. En ese contexto, De la Espriella denunció en reiteradas oportunidades la existencia de planes para atentar contra su vida, mientras que el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido en 2025, profundizó la preocupación por la seguridad en el país.

