La demora en el envío de los subsidios nacionales mantiene en alerta a los bomberos voluntarios de Misiones, que advierten que la falta de recursos ya comienza a afectar el funcionamiento de los cuarteles. El presidente de la Federación Misionera, Waldemar Laumann, aseguró que apenas 12 de las 36 asociaciones de la provincia que están en condiciones de recibir los fondos cobraron el aporte, mientras el resto continúa a la espera.
Aunque finalmente no prosperó la iniciativa impulsada en el marco de la reforma de la Ley de Manejo del Fuego, la preocupación no desapareció. Laumann señaló que el proyecto contemplaba redireccionar parte de los recursos del Sistema Nacional de Bomberos Voluntarios hacia el área encargada del manejo del fuego. “Los fondos que reciben las asociaciones y las federaciones para funcionamiento y capacitación ya son escasos. Si nos sacaban más recursos, la situación iba a empeorar”, expresó en diálogo con LT17 Radio Provincia de Misiones.
Sin embargo, según señaló, el principal problema hoy pasa por las demoras en las transferencias. En ese sentido, el dirigente advirtió que “el Estado nacional solo abonó los subsidios al 46% de las asociaciones de bomberos voluntarios del país”. En Misiones, el panorama refleja ese retraso, ya que solo 12 cuarteles recibieron el dinero, mientras los demás continúan esperando pese a tener la documentación al día.
El costo de sostener una emergencia
La falta de financiamiento golpea directamente el funcionamiento cotidiano de los cuarteles. Laumann sostuvo que la comunidad suele asociar el voluntariado únicamente con el trabajo de los bomberos, pero remarcó que la estructura operativa demanda gastos permanentes. “La autobomba, la unidad de rescate y la ambulancia tienen que cargar combustible, pagar seguro y mantenimiento. El cuartel también paga luz y agua”, explicó.
A esos costos se suma el equipamiento necesario para intervenir en emergencias. El dirigente precisó que vestir completamente a un solo bombero cuesta alrededor de $17 millones, entre casco, ropa de protección y botas, mientras que cada dotación está integrada por ocho o más integrantes.

La falta de recursos ya obligó a algunos cuarteles de la provincia a reducir prestaciones. Según relató Laumann, “varias asociaciones dejaron de cubrir determinados servicios y concentran sus esfuerzos en los incendios estructurales”.
Aun así, aclaró que las intervenciones donde hay riesgo de vida continúan siendo una prioridad. “Cuando hay personas atrapadas en un accidente, seguimos haciendo el esfuerzo. La piloteamos vendiendo pollo asado, empanadas, locro y bono colaboración”, afirmó al describir cómo muchas instituciones dependen del aporte de la comunidad para sostenerse.
Subsidios pendientes y una preocupación creciente
Cada asociación que cumple con los requisitos administrativos debería recibir este año un subsidio de $94 millones, destinado a gastos específicos como combustible, seguros, mantenimiento y equipamiento autorizado por la normativa nacional. Laumann recordó que esos fondos no pueden utilizarse libremente, ya que existe una grilla de gastos permitidos y un plazo de 265 días para presentar la rendición correspondiente.
Mientras esperan que se completen las transferencias, la preocupación también crece en otras provincias. El dirigente señaló que federaciones de Córdoba, Santa Fe y una de las entidades de la provincia de Buenos Aires ya comenzaron a analizar medidas de visibilización. No obstante, aclaró que el objetivo no pasa por interrumpir el tránsito. “La menor intención que tenemos nosotros es salir a molestar a la gente en las rutas”, sostuvo, al señalar que una de las alternativas es informar la situación mediante cartelería y entrega de folletos, aunque reconoció que incluso esa posibilidad implica restar personal disponible para atender emergencias.
















