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Written by 5:20 pm Internacionales

Un sismo de 4,8 sacudió Lima en medio de las fuertes lluvias e inundaciones

El sismo se registró durante la madrugada; por el momento, no se han reportado daños materiales ni víctimas.

Un sismo de magnitud 4,8 sorprendió a la región de Lima durante la madrugada de este miércoles, sin dejar víctimas ni daños materiales, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP). El temblor se produjo a 42 kilómetros al suroeste del distrito de Lurín y se sintió en distintos sectores de la capital.

El jefe del IGP, Hernando Tavera, explicó que se trató de “un evento de magnitud moderada que probablemente a muchos nos despertó, pero somos un país sísmico”. Insistió en que no existe un incremento anormal de la actividad: “No está bien decir que se está incrementando la actividad sísmica. Simplemente están ocurriendo los sismos donde siempre han ocurrido”.

La Marina de Guerra del Perú confirmó que el movimiento no generó alerta de tsunami para el litoral. El organismo pidió a la población informarse únicamente a través de canales oficiales y mantener activas las medidas de prevención.

Lluvias e inundaciones agravan el escenario

El sismo coincidió con un contexto climático complejo. En el sur de Lima, las intensas lluvias provocaron el colapso de 17 desagües, afectaron a 63 viviendas y golpearon a 143 familias. El Gobierno dispuso el cierre temporal de algunas escuelas, mientras las autoridades advirtieron que las precipitaciones podrían continuar.

Los deslizamientos también interrumpieron rutas en el sur del país y complicaron el acceso a Machu Picchu, donde el Camino del Inca permanecerá cerrado hasta el sábado por el desborde de cursos de agua.

Lima, de clima desértico, registró niveles de lluvia muy superiores a lo previsto. Mientras el servicio meteorológico había anticipado alrededor de un milímetro diario, algunos sectores acumularon cerca de cinco milímetros en pocas horas.

Los meteorólogos advierten que Perú se prepara para los posibles efectos de El Niño, fenómeno que altera los patrones climáticos del Pacífico. Según las proyecciones, esta temporada podría igualar o superar la intensidad del episodio de 1997, que dejó lluvias torrenciales, inundaciones y olas de calor en el país.

“Siempre tenemos que estar preparados”, reiteró Tavera, al subrayar que no es posible anticipar si ocurrirá un evento mayor. Las autoridades mantienen la vigilancia sísmica y meteorológica mientras continúan las tareas de asistencia en las zonas más afectadas.

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