La recesión nacional y la pérdida de capacidad de compra modificaron el consumo de carne vacuna en todo el país y Posadas no es la excepción, donde las familias redujeron las cantidades que llevan a sus hogares y optaron cada vez más por cortes económicos y alternativas como el pollo y el cerdo. Germán Olivera, comerciante del rubro en el microcentro de la capital misionera, describió el escenario que observa a diario detrás del mostrador.
Según explicó, el menor poder adquisitivo modificó tanto la frecuencia como el volumen de las compras. “El consumo se redujo bastante porque la gente ya no tiene la misma disponibilidad que antes para abastecerse durante todo el mes”, señaló.
Ante este panorama, las familias comenzaron a reemplazar cortes vacunos por productos más accesibles, como el pollo y el cerdo, que aparecen entre las principales alternativas para quienes buscan sostener el consumo de carne con un presupuesto más limitado.
Promociones para sostener las ventas
Frente a la retracción de la demanda, Olivera precisó en diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones que incorporó promociones que combinan distintos tipos de carne y permiten reducir el costo promedio por kilo. Entre las propuestas, destacó los combos de productos: “El que más demanda tiene vale $100 mil e incluye 12 kilos de carne entre cerdo, novillo y pollo”, explicó el comerciante. La modalidad permite que algunos clientes distribuyan esa compra durante buena parte del mes.

Sin embargo, el movimiento del negocio cambia a medida que avanzan los días y las familias disponen de menos dinero. Olivera resumió esa diferencia entre el comienzo y el final de cada mes: “Del 1 al 15 estamos todos contentos, pero llega el 15, el 20 o el 25 y la realidad se vuelve muy triste”.
La reducción de las compras también se refleja en las cantidades que piden los clientes. “A partir del día 20 del mes, compran por gramos. Ya no piden un kilo y se hace muy evidente que no llegan a fin de mes”, afirmó.
El comerciante explicó que está vinculado al rubro desde su infancia, a través del negocio familiar que compartía con su padre, y que en 2009 inició su propia actividad comercial. Desde esa experiencia, señaló que el escenario actual también repercute en otros comercios y describió una marcada reducción del movimiento económico. En ese contexto, sostuvo que el principal objetivo es mantener la actividad y afrontar los gastos básicos. “Hoy, con que vendamos, podamos pagar el alquiler y la luz, mantener todo al día y que quede una mínima diferencia, estamos felices”, afirmó.
Al referirse al escenario económico nacional, Olivera señaló que la menor circulación de dinero impacta directamente en las ventas: “Hoy la realidad es que no hay plata en la calle. Cuando no hay circulante, todos estamos en la misma situación y vendemos lo que podemos”.
De este modo, la recesión y la pérdida de poder adquisitivo cambiaron los hábitos de consumo de carne en Posadas, con compras más pequeñas y una mayor búsqueda de alternativas económicas. El escenario obliga a las familias a ajustar cada vez más sus gastos y a los comercios a adaptarse a una demanda marcada por la menor circulación de dinero.

