Misiones y Mendoza comenzaron a darle forma a una industria con potencial para abrir nuevas cadenas productivas, científicas y tecnológicas. El Decreto N° 922, publicado este jueves en el Boletín Oficial, ratificó el convenio que ambas provincias firmaron en marzo para impulsar el estudio, la investigación, el cultivo, la producción, la industrialización y el aprovechamiento del cáñamo industrial y sus derivados.
La propuesta también apunta a que el cáñamo pueda funcionar como una alternativa complementaria para los productores. El representante ad honorem de Misiones en el Comité Coordinador, lic. Matías Fernández, explicó que “es una opción más para el pequeño productor para poner en su chacra, porque no significa que va a tener que eliminar lo que producía, sino que esto es un cultivo asociativo”.
El acuerdo prevé una cooperación técnica que busca transformar el cultivo en una actividad con múltiples usos. “No estamos incorporando un nuevo cultivo, sino que es la cadena de valor de una industria que no existía”, señaló en diálogo con LT17 Radio Provincia de Misiones.

Una planta que puede convertirse en alimento, fibra y material
El cáñamo puede convertirse en materia prima para distintos sectores: sus derivados pueden utilizarse en la construcción, la industria textil, la producción de alimentos y distintas aplicaciones ambientales. Entre los usos mencionados durante la entrevista aparecen también la elaboración de papel, sogas y otros materiales. Además, destacó que la planta puede utilizarse como biorremediador para la limpieza de suelos con metales pesados y para el tratamiento de agua.
Las semillas representan otra de las posibilidades que contempla la actividad. “La harina de cáñamo tiene proteína, fibra, omega 3, 6 y 9. La semilla de cáñamo es un superalimento”, sostuvo.
El convenio contempla, además, el desarrollo de bioplásticos, biomasa industrial y biomateriales para la construcción, junto con el impulso de fibras textiles y alimentos derivados de semillas. La apuesta, de esta manera, busca abarcar distintas etapas de una cadena que va desde el cultivo hasta el procesamiento de la materia prima.
El acuerdo tendrá una primera etapa enfocada en formación y ensayos, con participación de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la Universidad Nacional de Misiones. La institución cuenta con un programa de investigación sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial, y participará del proceso de generación de conocimiento.
Más de 80 genéticas bajo la lupa para encontrar las más adaptables
La experiencia acumulada durante los últimos años también tendrá un lugar en esta etapa. Fernández señaló que realizaron ensayos con más de 80 variedades genéticas y lograron identificar tres con buen desempeño en las condiciones de Misiones. Dos de ellas se encuentran en trámite de registro, mientras que para los primeros ensayos se utilizarán variedades que ya cuentan con registro nacional.

La adaptación será uno de los principales aspectos a estudiar antes de avanzar hacia una escala mayor. Las condiciones de Misiones son diferentes a las de otras zonas productivas y, por eso, Fernández remarcó la importancia de realizar ensayos específicos. El objetivo será determinar qué variedades responden mejor a la humedad, la temperatura y las características propias de la provincia.
El proceso también requerirá infraestructura para transformar la producción primaria en bienes industriales. “Vamos a tener que sumar a los privados que quieran invertir en el equipamiento para llevar adelante toda esta cadena de valor”, planteó.
Cooperación científica para el desarrollo del sector
Para garantizar una gestión eficiente, el acuerdo establece la creación de un Comité Coordinador integrado por un representante de cada provincia. En este marco, el Gobierno provincial designó al lic. Matías Fernández como representante ad honorem de Misiones. Este equipo definirá y aprobará el proyecto de trabajo, el cronograma anual de actividades y el presupuesto estimado, además de especificar la asignación del personal profesional afectado a las tareas inherentes al tratado.

El convenio también incorpora una dimensión vinculada con la regulación y las políticas públicas. Mendoza cuenta con legislación provincial sobre la actividad y, según Fernández, esa experiencia puede servir como referencia para avanzar en Misiones.
Además, las provincias podrán elaborar documentos técnicos y legales destinados al diseño de políticas públicas de alcance nacional y a eventuales propuestas conjuntas de proyectos de ley, dentro de los mecanismos constitucionales correspondientes.
Con los primeros ensayos y las instancias de formación como punto de partida, Misiones buscará determinar qué variedades pueden adaptarse a su territorio y qué condiciones necesita la actividad para crecer. El desafío será avanzar desde la investigación hacia una cadena productiva capaz de vincular al sector agropecuario con nuevas actividades industriales y tecnológicas.

