Mega Sports despidió a 90 empleados y entró en concurso preventivo en medio de las dificultades financieras que atraviesa la cadena de artículos deportivos. Las cesantías afectaron a vendedores, encargados y trabajadores administrativos de distintas sucursales. Los exempleados aseguraron que todavía permanecen impagos salarios, indemnizaciones, vacaciones, aguinaldos y liquidaciones finales.
La crisis se produjo en un escenario marcado por la caída del consumo, las bajas ventas de indumentaria y calzado deportivo y el crecimiento de las importaciones en reemplazo de parte de la producción nacional.
Los exempleados cuestionaron la forma en que fueron notificados. Según afirmaron, en algunos casos las comunicaciones no se realizaron mediante los procedimientos habituales.
“A los encargados y vendedores les llevaban una fotocopia de la carta documento. Ni siquiera les entregaban el original. En otros casos aparecía un supervisor en el local, les mostraba el despido desde el teléfono y les decía que después les llegaría la carta a sus casas”, relató Sergio a iProfesional, quien trabajó durante 10 años en la empresa.
Los cesanteados también denunciaron que la compañía utilizó distintas causales para justificar las desvinculaciones. Según sostuvieron, esos argumentos serían infundados y buscarían evitar el pago completo de las indemnizaciones. Las acusaciones corresponden a los trabajadores y deberán resolverse en las instancias laborales o judiciales correspondientes.

Los trabajadores afirmaron que la compañía también acumulaba deudas con proveedores, algunos de los cuales habrían suspendido la entrega de mercadería ante las demoras en los pagos.
La caída de la actividad complicó, además, la reinserción laboral de las personas desvinculadas. “Buscar trabajo es prácticamente imposible. Tengo un hijo recién nacido y pago un alquiler de casi 900.000 pesos. Detrás de cada despido hay una familia, hijos, alquileres y gastos que no esperan”, expresó uno de los afectados.

