La compañía sueca Electrolux cerró su planta de Rosario y despidió a los 200 trabajadores que permanecían en la fábrica. Los operarios recibieron los telegramas sin un anuncio previo de la empresa, que comunicó la decisión a la Unión Obrera Metalúrgica apenas diez minutos antes de una reunión que el gremio tenía prevista para presentar al nuevo responsable de Recursos Humanos.
La planta ubicada en el barrio Las Delicias era un emblema para Rosario por su vínculo con la antigua marca Gafa, que perteneció al grupo hasta su adquisición por Electrolux al grupo chileno Sigdo Koppers. Durante sus mejores años llegó a emplear a 1.500 trabajadores y fabricó lavarropas, cocinas, freezers y heladeras, pero a fines de 2023 ya quedaban unos 900 operarios y posteriormente 200, los cuales fueron despedidos con el cierre.

El año pasado hubo suspensiones y este año se abrió un programa de retiros voluntarios con una oferta equivalente al 100% de la indemnización más tres salarios adicionales, que tuvo una elevada adhesión; desde el gremio atribuyeron esa respuesta al nivel de endeudamiento de muchos trabajadores y a la necesidad de contar con dinero para comenzar de nuevo.
La UOM buscará impugnar los despidos de Electrolux
El abogado y apoderado de la UOM Rosario, Pablo Cerrá, cuestionó la forma en que se comunicó el cierre y afirmó que la empresa “sin decir una palabra ni a los trabajadores ni a la UOM mandaron 200 telegramas de despidos para todos los operarios de la planta”. El gremio solicitó una reunión en el Ministerio de Trabajo para el lunes y anticipó que buscará la nulidad de los despidos por considerar que no se inició el procedimiento preventivo de crisis.
Electrolux, por su parte, evitó responder preguntas y difundió un comunicado en el que explicó que realizó una “revisión estratégica de sus operaciones en Argentina” y decidió avanzar hacia “un modelo de abastecimiento global”. La empresa informó que la planta de Rosario cesará sus actividades de manufactura a partir del 26 de septiembre de 2026 y aseguró que los productos comercializados en el país continuarán teniendo garantía oficial, servicio técnico y repuestos.
Cerrá vinculó el cierre con el retroceso del empleo industrial en Rosario y sostuvo que desde 2024 se perdieron, según su estimación, 3.000 puestos de trabajo. “Este cierre marca la muerte de la producción local”, afirmó el dirigente, quien remarcó el peso simbólico de una fábrica que durante años estuvo asociada a Gafa y advirtió sobre un escenario de cierres, maquinaria abandonada y pérdida de puestos y oficios industriales.

