En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, que se conmemora este 19 de octubre, los registros de la Red de Información en Salud Misiones (Rismi) contabilizaron 414 pacientes con cáncer de mama entre octubre de 2025 y septiembre de 2026, cerca de una cuarta parte de los casos de tumores malignos registrados en ese período. Desde el Instituto Misionero del Cáncer (IMC), en el Parque de la Salud, los equipos especializados trabajan en la detección temprana, el acceso a tratamientos y el acompañamiento integral de las pacientes.
La oncóloga del Instituto Misionero del Cáncer (IMC), Dra. Noelia Bastida, destacó en diálogo con Canal12misiones.com que la atención no termina en el abordaje médico: “Se busca un enfoque holístico, algo que sea integral en el tratamiento oncológico, en cómo se aborda, siempre teniendo en cuenta la situación de cada paciente”, explicó.

En el Parque de la Salud, ese enfoque reúne distintas especialidades para acompañar a las mujeres durante las diferentes etapas de la enfermedad. La detección temprana ocupa un lugar central, ya que el cáncer de mama puede avanzar sin síntomas evidentes en sus primeras etapas y los controles permiten identificar alteraciones que necesitan una evaluación médica.
Los datos disponibles abarcan edades de entre 16 y 94 años. En cuanto al estadio de la enfermedad al momento del diagnóstico, los estadios II y III fueron los más documentados, con porcentajes del 18% y el 15%, respectivamente. Estas cifras no representan la distribución completa de todos los casos, pero permiten dimensionar parte de la atención oncológica que recibe la provincia.
De ese total, aproximadamente una cuarta parte correspondió a cáncer de mama, con 414 pacientes. El cáncer de cuello uterino ocupó el segundo lugar, con 232.
Frente a este escenario, los controles periódicos y los estudios de diagnóstico adquieren especial relevancia. La mamografía permite detectar lesiones que pueden pasar inadvertidas y que requieren una evaluación médica, incluso cuando la mujer no presenta molestias. Por eso, las campañas de concientización buscan acercar estos controles a la población y promover la consulta ante cualquier cambio en las mamas.

Bastida explicó que el trabajo preventivo no se limita a las mujeres que todavía no recibieron un diagnóstico, sino que también forma parte del seguimiento de pacientes que atraviesan otros tipos de cáncer.
“Si la paciente tiene, por ejemplo, un tumor de cérvix diagnosticado, hacemos también prevención del resto de los tumores, enfocándonos en la prevención del tumor de mama. Siempre hacemos el screening de la mujer sana, incluyendo la ecografía mamaria, mamografía y todo lo que conlleva la prevención del resto de tipos de tumores, siendo el más frecuente el tumor de la mama”, señaló.
La profesional remarcó así la importancia de sostener los controles dentro de una estrategia de cuidado integral, tanto para las mujeres sanas como para quienes ya se encuentran bajo seguimiento oncológico.
Cuando el diagnóstico cambia la vida cotidiana
Recibir la noticia de un cáncer abre una etapa de incertidumbre. Además de comprender el diagnóstico, la paciente necesita conocer las alternativas terapéuticas, los tiempos del tratamiento y los trámites que deberá realizar. En algunos casos, el abordaje incluye quimioterapia antes de una cirugía y puede extenderse durante varios meses.
En el IMC, 64 trabajadores de distintas áreas integran el equipo que acompaña ese proceso. Médicos, enfermeros, profesionales de farmacia, psicología, psicooncología, nutrición y trabajo social trabajan junto al personal administrativo y de traslado para responder a las necesidades clínicas y a las dificultades cotidianas que pueden surgir durante la enfermedad.
Bastida destacó que el acompañamiento psicológico comienza desde el momento del diagnóstico y también incluye a los familiares. “Desde el momento cero siempre se le ofrece la atención por psicólogos, tanto al paciente como al familiar. Ni siquiera tienen que tener derivación; ellos avisan en admisión que son pacientes de reciente diagnóstico, entonces los chicos buscan la manera de ubicarles un turno lo más próximo posible”, explicó.
La contención también requiere que las pacientes puedan comprender qué les sucede y qué pasos deberán seguir. Durante las primeras consultas, la cantidad de información puede resultar difícil de procesar, especialmente en un momento atravesado por el miedo y las dudas. Por eso, la oncóloga procura adaptar las explicaciones y facilitar herramientas para que cada mujer pueda repasarlas después.
“Muchas veces les doy la opción de que me puedan grabar esa explicación, entonces la escuchan las veces que sea necesario. Siempre tratamos de hacer un esquema de tratamiento, muchas veces como un cronograma, para explicarles los tiempos y cómo es el manejo, porque es mucho lo que tienen que aprender, más que nada de logística de inicio de trámites y demás”, contó.
La posibilidad de volver a escuchar las indicaciones ayuda a las pacientes y a sus familias a organizarse frente a un tratamiento que puede incluir distintas etapas. “Cuando hay un familiar, está bueno siempre enfocarse en el familiar, que entienda más que nada el familiar. Entonces, al paciente siempre le decimos que su función es ser el paciente”, relató.
A ese acompañamiento se suman las explicaciones sobre los posibles efectos adversos de la quimioterapia, las señales de alerta que requieren atención y la orientación del servicio social para realizar trámites vinculados con la atención. El objetivo es que las pacientes tengan referencias claras durante las distintas etapas del tratamiento.
PET/TC: Tecnología en Misiones para acortar distancias
El acceso a herramientas de diagnóstico también forma parte de la estrategia sanitaria provincial. En el Parque de la Salud, el sector de Medicina Nuclear cuenta con tecnología PET/TC, que permite evaluar la actividad metabólica de los tejidos y aportar información relevante en determinados casos oncológicos.
Bastida destacó el valor de disponer de este recurso en Misiones, especialmente para pacientes que antes podían necesitar una derivación a centros médicos de otras provincias.

“Muchas veces, cuando no hay enfermedad medible o evidenciable por tomografía y sí con la captación metabólica del PET/TC, nos ayuda un montón. Muchas veces eran causa de derivación y la demora era muy amplia al tener que derivar a pacientes a ciudades como Buenos Aires”, explicó.
La posibilidad de realizar estos estudios en la provincia reduce parte de las dificultades que implican los traslados y permite que determinadas pacientes continúen su evaluación más cerca de sus hogares. “Acortar esa distancia y que la tengamos en la provincia es una herramienta muy beneficiosa”, agregó.
El IMC también cuenta con quimioterapia, radioterapia e inmunoterapia para el tratamiento del cáncer de mama. A esa estructura se suma la actividad de investigación, que incluye protocolos de ensayos clínicos de fase III, y el acompañamiento nutricional para quienes necesitan adaptar su alimentación durante la enfermedad.
La atención integral también contempla las dificultades que enfrentan las personas que llegan desde localidades del interior. Bastida explicó que el equipo tiene en cuenta los tiempos de traslado y procura priorizar a quienes recorren largas distancias para acceder a una consulta.
“Sabemos que muchas veces son pacientes que vienen del interior, que tienen horas de transporte. Muchas veces, considerando sus tiempos, que vienen en ambulancia, se prioriza su atención; siempre se nos avisa y, lógicamente, se prioriza primero al paciente que viene de lejos”, señaló.
De esta manera, la organización del servicio busca responder no solo a las necesidades médicas, sino también a las condiciones concretas en las que cada paciente accede a la atención.
Historias de lucha: Alicia estaba embarazada cuando le detectaron cáncer de mama
La importancia de consultar ante cualquier cambio en las mamas también se refleja en la historia de Alicia Fernández, quien descubrió un bulto en la mama derecha cuando cursaba el quinto mes de embarazo de su segundo hijo. Lo que comenzó como una señal que no sabía cómo interpretar terminó en un diagnóstico de cáncer de mama, una cirugía durante la gestación y un tratamiento oncológico que atravesó mientras se preparaba para convertirse nuevamente en madre.
“Un día en la ducha sentí un bulto al costado de la mama derecha. Como estaba embarazada, dije, ‘¿Será que tiene que ver con el embarazo?’. Me preocupé, obviamente, pero uno nunca tampoco se imagina lo peor”, recordó en diálogo con Canal12misiones.com.

Alicia tenía una consulta con su obstetra a la semana siguiente y decidió comentarle lo que había sentido. Aunque el bulto parecía desaparecer por momentos, la médica indicó estudios urgentes. La ecografía mamaria detectó una imagen sospechosa y, tras una biopsia, el resultado confirmó la presencia de un tumor maligno. “A los 20 días ya vino el resultado y ahí decía claramente que tenía un tumor maligno. El mío fue un tumor hormonal, estaba dormido, pero con el embarazo se despertó”, relató.
A partir del diagnóstico, su mastóloga, su oncóloga y su obstetra conformaron una junta médica para evaluar la situación y definir los pasos a seguir. Alicia fue operada mientras esperaba a su bebé y, posteriormente, continuó con el tratamiento oncológico. En su casa, mientras tanto, también estaba su hijo mayor, que tenía apenas tres años.
“Fue difícil, no puedo decir que fue fácil.Mi nene más grande tenía tres años y lo primero que se te pasa por la cabeza es que te vas a morir”, contó sobre el impacto que le provocó la noticia.

El tratamiento trajo desafíos físicos y emocionales que Alicia tuvo que aprender a transitar. Uno de los recuerdos más difíciles apareció cuando comenzó a perder el cabello, un cambio que hizo todavía más tangible la enfermedad. “A los 10 días se me cayó todo el pelo. Ese proceso me costó porque ahí me enfrenté con la enfermedad, me tuve que enfrentar al espejo y decir que estaba pasando esto”, recordó.
La familia fue uno de sus principales sostenes durante ese período, junto con el acompañamiento de profesionales de la salud mental. Alicia recibió asistencia psicológica durante el embarazo y continuó con ese apoyo después del nacimiento de su hijo. En medio de los miedos y la incertidumbre, también encontró una razón para sostenerse en los dos niños que dependían de ella.
“Siempre tuve muy en claro la fortaleza de que me iba a curar, de que iba a salir de esa por mis hijos, porque tenía a mi bebé conmigo en mi panza y el otro superpequeño. En ningún momento bajé los brazos. Lloré muchísimo, sí, tuve muchísima contención también”, expresó.
Durante las jornadas de quimioterapia y radioterapia, el encuentro con otras mujeres que atravesaban tratamientos similares se convirtió en otra forma de apoyo. Las conversaciones en las salas de espera les permitían compartir temores, intercambiar experiencias y acompañarse en un proceso que muchas veces resultaba difícil de explicar a quienes no lo habían vivido. “Estar con alguien al lado era compartir experiencia, animarnos, fortalecernos y sentir que no estás tan sola, que hay gente que también la está remando”, señaló.
Volver a mirar hacia adelante
Alicia completó la quimioterapia y continúa bajo seguimiento médico, con consultas periódicas junto a su oncóloga y su mastóloga. Se realiza una mamografía anual y otros estudios de control según las indicaciones de sus profesionales.
Al mirar hacia atrás, reconoce que hubo momentos en los que el final del tratamiento parecía lejano. Sin embargo, destaca la importancia de cumplir las indicaciones médicas y aceptar la ayuda de quienes la acompañaron. “Pensé que no iba a terminar nunca, pero hoy por hoy miro atrás y doy gracias a Dios porque traté de hacer lo mejor que pude, cumplí a rajatabla las indicaciones de mis médicos y salí adelante”, contó.

Después de atravesar la enfermedad, Alicia también abrió una nueva etapa personal y creó una marca de indumentaria. Hoy busca compartir su experiencia con otras personas que reciben un diagnóstico de cáncer, desde un lugar marcado por lo vivido y por la importancia que adquirieron sus afectos. “Hoy disfruto de mis hijos, los disfruto más que nunca. Trato de dar también ese mensaje siempre a las personas a las que les toca atravesar lo mismo y siempre con la esperanza de que todo iba a salir bien”, expresó.
Su historia acompaña el mensaje que atraviesa cada 19 de octubre: consultar ante cambios en las mamas, realizar los controles indicados y no postergar la atención médica. El diagnóstico puede irrumpir en cualquier etapa de la vida y transformar por completo la rutina familiar; contar con profesionales, afectos y una red de contención puede ayudar a transitar ese camino.
El Madariaga amplía los horarios para realizar mamografías
En paralelo al trabajo especializado del IMC, el Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga reforzó su campaña de mamografías durante octubre de 2026. El objetivo es alcanzar dos mil pacientes durante el Mes Rosa, después de haber atendido a 1.518 mujeres por este estudio en octubre de 2025.
Para facilitar el acceso, el Servicio de Diagnóstico por Imágenes extendió la atención de lunes a viernes, de 7 a 00, y sumó horarios los sábados y domingos, de 7 a 19. La campaña está dirigida a mujeres mayores de 40 años que no se hayan realizado una mamografía durante el último año.

Las interesadas pueden acercarse sin turno previo. El hospital organiza la atención por orden de llegada, hasta completar la capacidad diaria, con un máximo previsto de 85 pacientes durante los días de semana y 60 durante los fines de semana. En conjunto, el servicio estima que podrá realizar alrededor de 2.325 estudios durante octubre.
La ampliación responde a las dificultades registradas en la campaña anterior, cuando la concentración de pacientes durante las tardes y noches provocó largas esperas y jornadas de hasta 103 mujeres. Para ordenar la demanda, el hospital incorporó una agenda específica y un sistema de numeración. También organizó el trabajo médico para agilizar los informes, con el objetivo de entregarlos en menos de cinco días desde la realización del estudio.

La campaña continuará hasta el 31 de octubre de 2026. Las mujeres que cumplan con los requisitos pueden concurrir al Madariaga dentro de los horarios establecidos para realizarse la mamografía.
En el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama, los registros y las acciones sanitarias ponen de relieve la importancia de sostener una red de atención que conecte los controles con el diagnóstico, el tratamiento y el acompañamiento. En Misiones, el trabajo del IMC y la ampliación de los estudios en el Madariaga forman parte de ese esfuerzo, con el objetivo de facilitar el acceso a la atención y mejorar las posibilidades de detectar la enfermedad a tiempo.

