El diputado nacional por Misiones y presidente del bloque Argentina Federal, Oscar Herrera Ahuad, relató en una entrevista con Infobae cómo detectó los primeros problemas de audición, qué factores podrían haber afectado su capacidad para escuchar y por qué los audífonos dejaron de ser suficientes. Su testimonio también expuso las dificultades que atravesó durante la pandemia de COVID-19, cuando debió ejercer la máxima responsabilidad política de la provincia con graves problemas para oír y comprender a otras personas.
La pérdida auditiva, según explicó, no tuvo una causa confirmada. Sin antecedentes familiares conocidos, Herrera Ahuad recordó dos posibles factores: su exposición a música fuerte durante la adolescencia y los tratamientos caseros que recibió durante su infancia para aliviar el dolor de oído.
De los 13 a los 17 años: la música fuerte y las primeras sospechas
Herrera Ahuad situó una de las posibles causas de su pérdida auditiva en su juventud, cuando trabajó como musicalizador en boliches entre los 13 y los 17 años. En ese período, la exposición a sonidos de gran intensidad pudo haber afectado su capacidad para escuchar, aunque el exmandatario aclaró que no existe un diagnóstico que confirme ese origen.
Durante la entrevista con Infobae, explicó que los equipos de aquella época no contaban con las protecciones actuales. “Antes los auriculares no tenían los filtros que tienen ahora, y bueno, yo era muy joven y ponía música en los boles”, recordó.
El exgobernador también mencionó otra posibilidad: las prácticas caseras que su madre utilizaba cuando él sufría dolores de oído durante la infancia. En particular, recordó el uso de conos de papel con fuego, conocidos popularmente como cucuruchos, para supuestamente extraer el aire del oído. Sobre esa práctica, sostuvo: “Todo eso va lesionando, pero no”. La frase refleja su sospecha acerca de un posible daño, aunque no demuestra que esos tratamientos hayan causado su pérdida auditiva.
El propio Herrera Ahuad marcó un límite en sus explicaciones: no identificó una causa definitiva. Por eso, tanto la exposición prolongada a música fuerte como los tratamientos caseros forman parte de sus hipótesis personales y no de un diagnóstico médico confirmado.
“Me tenía que acercar”: cómo detectó que ya no escuchaba bien
Los primeros signos aparecieron en situaciones cotidianas. Durante reuniones, Herrera Ahuad notó que le costaba entender a quienes hablaban desde cierta distancia. Para seguir las conversaciones, comenzó a acercarse a otras personas y a elegir lugares que le permitieran escuchar mejor. En su relato, describió con precisión ese cambio progresivo: “Me tenía que acercar”. Luego agregó: “Me di cuenta que no podía o que no entendía bien algunas cosas y me iba sentando cada vez más al lado de alguien”.
La dificultad no se limitaba a escuchar sonidos. También afectaba su capacidad para comprender palabras y seguir una conversación cuando la otra persona no estaba cerca. Ese detalle permite dimensionar el impacto cotidiano del problema: una charla en grupo podía convertirse en una situación difícil, incluso antes de que la pérdida auditiva alcanzara sus etapas más graves.

Al comienzo, los audífonos parecieron ofrecer una respuesta. Herrera Ahuad recordó que, cuando empezó a utilizarlos, sintió que el problema podía resolverse. Sin embargo, con el paso del tiempo, esa mejoría dejó de ser suficiente. “Y después fue pasando el tiempo y nada, ya a los audífonos le levantábamos la potencia, le poníamos, cambiábamos de audífono”, relató a Infobae.
El testimonio describe un proceso de deterioro progresivo: aumentos de potencia, cambios de dispositivos y consultas en busca de una solución. También mencionó que recurrió a personas que rezaban por él y a distintas alternativas con la esperanza de recuperar la audición. “Hice de todo como para tratar de recuperar y bueno, y no hubo caso”, resumió.
Pese a esos intentos, su capacidad auditiva continuó en descenso. Finalmente, según contó, recibió la indicación de que los audífonos ya no bastaban para resolver su situación.

Sin antecedentes familiares: por qué descartó una explicación genética como primera hipótesis
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la ausencia de antecedentes familiares conocidos. Herrera Ahuad afirmó que ningún integrante de su familia había atravesado un problema similar, un dato que lo llevó a considerar más probable un origen mecánico que hereditario.
“Sin antecedentes familiares de que nadie lo tuvo”, señaló al explicar por qué no atribuía su condición a una predisposición genética conocida. Como ejemplo, mencionó a su madre, de 81 años, quien, según sus palabras, conserva una buena capacidad auditiva: “Tengo mi mamá que tiene 81 años y escucha re bien”.

Gobernar durante la pandemia con barbijo: el desafío de escuchar en plena crisis sanitaria
La experiencia adquirió otra dimensión durante la pandemia de COVID-19. En ese momento, Herrera Ahuad estaba al frente del Gobierno de Misiones y debía participar de reuniones, mantener conversaciones y atender asuntos públicos en medio de una emergencia sanitaria.
El uso obligatorio o habitual de barbijos dificultó aún más la comunicación. Para una persona con pérdida auditiva, la mascarilla puede representar un obstáculo adicional porque oculta los labios y reduce la posibilidad de apoyarse en la lectura labial para comprender lo que dice otra persona.
El exgobernador resumió aquella etapa con una frase que expone el alcance práctico de su dificultad: “Imagínate lo que fue transcurrir la pandemia con el barbijo y tener que gobernar”.

La declaración adquiere relevancia política porque muestra una dificultad que, según su relato, coincidió con una etapa de alta exigencia institucional. Gobernar durante una crisis sanitaria requería intercambios constantes con funcionarios, profesionales de la salud y otros actores públicos. En ese contexto, los problemas para escuchar podían complicar la comunicación diaria.
Sin embargo, el testimonio no detalla episodios concretos en los que la pérdida auditiva haya afectado decisiones de gobierno ni aporta datos que permitan medir consecuencias sobre la gestión provincial. Su valor reside en la dimensión personal de una experiencia que el exmandatario mantuvo, en buena medida, fuera del conocimiento público.
Una experiencia personal que abre una discusión sobre la salud auditiva
El relato de Herrera Ahuad permite observar cómo una pérdida auditiva puede avanzar de forma gradual, desde dificultades para comprender conversaciones a distancia hasta la necesidad de recurrir a dispositivos de asistencia cada vez más potentes.
También pone de relieve la importancia de distinguir entre las causas confirmadas y las sospechas. La exposición prolongada a sonidos intensos puede dañar la audición, pero en este caso no existe, según la información compartida en la entrevista, una conclusión médica que vincule de manera directa ese antecedente con su condición actual. Lo mismo ocurre con los tratamientos caseros que recordó de su infancia.
En el plano político, la experiencia ofrece una mirada poco habitual sobre las dificultades personales que pueden acompañar el ejercicio de un cargo ejecutivo. Herrera Ahuad describió los obstáculos que enfrentó mientras gobernaba Misiones, sin atribuir a su problema auditivo consecuencias específicas sobre las decisiones de su administración.

