El estado de las ciclovías y bicisendas de Posadas genera un creciente reclamo entre los vecinos, que cuestionan tanto la falta de mantenimiento y señalización como los riesgos que representa el deterioro de estos espacios para la seguridad vial. Las falencias no solo afectan a quienes circulan en bicicleta o monopatín eléctrico, sino también a peatones, motociclistas y conductores de automóviles que comparten las calles y avenidas de la ciudad.
A lo largo de los kilómetros de ciclovías posadeñas, se detectaron baches, desniveles, demarcaciones desgastadas o rotas y ausencia de cartelería preventiva. Se trata de problemas que dificultan la circulación y pueden generar maniobras imprevistas, especialmente en los cruces y accesos a las avenidas.
Uno de los puntos más cuestionados es la falta de señalización en las intersecciones. Cuando los automovilistas ingresan desde calles laterales a avenidas que cuentan con ciclovías, muchas veces no encuentran carteles que adviertan sobre la circulación de bicicletas. Esto provoca que algunos vehículos se detengan sobre las trazas y presten atención únicamente al tránsito que viene desde un sentido, sin advertir que también circulan ciclistas en la dirección contraria.
La situación adquiere mayor relevancia porque las ciclovías de la ciudad son de doble mano. Por lo tanto, la ausencia de advertencias y demarcaciones adecuadas incrementa las posibilidades de incidentes en los cruces, donde confluyen distintos tipos de vehículos y usuarios.
El deterioro y la falta de respuestas municipales
A los problemas de señalización se suma el estado de conservación de algunos sectores, incluso en los tramos de mayor circulación. Los desniveles, roturas y obstáculos representan un riesgo para quienes utilizan estos espacios, que pueden verse obligados a realizar maniobras repentinas para evitar desperfectos en el pavimento.
Desde el Concejo se vienen planteando cuestionamientos por estas condiciones y por la falta de avances en las intervenciones solicitadas. Según se indicó, el Municipio habría reconocido la factibilidad de los trabajos requeridos, aunque hasta el momento, no se hayan ejecutado.

El reclamo también tiene antecedentes administrativos. En mayo del año pasado se presentó un pedido de informe para solicitar la renovación de la pintura de las trazas y la colocación de cartelería preventiva en los accesos. Sin embargo, la respuesta oficial llegó recién en abril de este año y, de acuerdo con lo señalado, estuvo centrada en la falta de recursos para concretar las mejoras.
Desde entonces, no se registraron avances en las intervenciones reclamadas. Mientras tanto, los cuestionamientos vecinales apuntan a la falta de mantenimiento y a la ausencia de medidas concretas para reducir los riesgos en estos corredores.
El planteo excede la conservación de la infraestructura: pone en discusión las condiciones de seguridad vial en una ciudad donde ciclistas, peatones, motociclistas y automovilistas comparten cada vez más espacios de circulación. La falta de señalización, los daños en el pavimento y la demora en las respuestas municipales mantienen abierto un reclamo que exige medidas concretas para prevenir siniestros y garantizar condiciones seguras para todos los usuarios de la vía pública.

