Luego de su paso por el barrio Casavalle, el papa León XIV visitó este sábado la Universidad Católica del Uruguay, en Montevideo, donde compartió un mensaje dirigido a representantes de la comunidad educativa. Durante el encuentro, que tuvo lugar en el Aula Magna, convocó a docentes, estudiantes y autoridades a fortalecer una educación centrada en la dignidad humana, la construcción de la paz y el anuncio del Evangelio.
En primer lugar, el Pontífice saludó al cardenal Daniel Sturla, al rector Julio Fernández Techera, a los obispos, las autoridades civiles y los integrantes de distintos centros educativos. Además, recordó la visita de san Juan Pablo II a esa casa de estudios, hace poco más de treinta y ocho años, cuando la institución comenzaba su trayectoria.
En ese contexto, agradeció el trabajo de las comunidades educativas uruguayas y sostuvo que la educación católica constituye “la forma concreta con la que el Evangelio se convierte en gesto educativo, relación, cultura”. También recordó que “el Evangelio no envejece, sino que hace nuevas todas las cosas”.
Una analogía sobre la percepción
Durante su intervención, León XIV propuso recorrer los cinco sentidos para reflexionar sobre la educación y la condición humana. A partir de la vista, destacó el valor de la contemplación como una herramienta para desarrollar la atención, el silencio y el discernimiento entre niños y jóvenes.
Asimismo, vinculó el tacto con el compromiso de construir la paz. En ese sentido, advirtió sobre el contraste entre las manos capaces de abrazar y trabajar y aquellas que producen “la más terrible de las obras humanas: la guerra”. Por eso, pidió que las instituciones educativas promuevan el encuentro y la fraternidad.
Al referirse al gusto, el Papa planteó la necesidad de formar personas capaces de reflexionar y discernir, más allá de acumular información. En particular, reclamó un “uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que el algoritmo”. También propuso armonizar las inteligencias técnica, emocional, social, espiritual y ecológica.
Por otra parte, utilizó el olfato para cuestionar el rechazo y la exclusión de las personas. Frente a ese proceso de deshumanización, insistió en que “la vida humana se respeta en todas sus fases y estados. Nadie puede ser rechazado”.

Finalmente, relacionó la escucha con la apertura de las instituciones educativas hacia las familias, la sociedad civil y los distintos sectores sociales. Según expresó, escuchar permite reconocer al otro como un bien y no como una amenaza.
Antes de concluir, León XIV pidió continuar “caminando, evangelizando y contemplando a toda la persona”. Además, agradeció nuevamente la tarea educativa y otorgó la Bendición Apostólica.
Tras la visita a la Universidad Católica, recibió el coro de sus seguidores que cantaron “Papa León, te queremos un montón”. Luego, realizó su tradicional salida a bordo del papamóvil para recibir el saludo de una multitud. El Pontífice tiene previsto cerrar su segunda jornada en Uruguay con una vigilia de oración en el histórico Estadio Centenario. Se estima que el encuentro convocará a numerosos fieles en Montevideo.

