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Realizarán una serenata y encendido de antorchas para recordar la Batalla de Mbororé

Se llevará a cabo este sábado 14 de marzo en el emblemático cerro. El evento es organizado por el Gobierno de Misiones, la secretaría de Cultural, Ministerio de Turismo y el Municipio de Panambí.

Este sábado 14 de marzo se volverá a encender una antorcha en nombre de los caídos en el combate de Mbororé. Será a partir de las 19 h, con una cita en el emblemático cerro, en la que estarán presentes las artes y cultura, a través del testimonio de los historiadores.

Al cumplirse un aniversario más de la histórica batalla de Mbororé, acontecida un 11 de marzo de 1641, Cultura de la Provincia, junto a la Municipalidad de Panambí y el Ministerio de Ecología de Misiones llevarán adelante por segundo año consecutivo esta “Serenata”, que pretende convertirse en tradición, encendiendo una antorcha y celebrando en comunidad.

Tal como se hizo el año pasado, con la magnífica escenografía natural del lugar, se realizará este acto en el mismo cerro en el que hace casi 400 años se defendió por primera vez la soberanía de un país que aún no tenía nombre. Finalizadas las palabras de bienvenida, habrá un espacio para hacer memoria con datos bien concretos.

La cita es abierta a todo público y contará con la presencia de artistas locales y músicos de renombre provincial, para reconocer aquella gesta histórica en defensa de nuestra soberanía y lo que significa para todos los misioneros.

Se cumplen 385 años de la Batalla de Mbororé

Este miércoles 11 de marzo se cumplen 385 años de la Batalla de Mbororé, considerada por los historiadores como la primera gran batalla naval registrada en el territorio argentino. Se trató de un enfrentamiento que marcó un punto de inflexión en la defensa de las misiones jesuíticas guaraníes.

El combate tuvo lugar en 1641, a orillas del río Uruguay, en la zona del cerro o peñón de Mbororé, ubicado en la actual localidad de Panambí, en la provincia de Misiones. La cual actualmente forma parte de la propuesta turística el Camino de los Jesuitas, un punto estratégico desde donde se vigilaba el movimiento de embarcaciones sobre el río.

El enfrentamiento fue protagonizado por los guaraníes, que vivían en las reducciones jesuitas de lo que hoy es la parte suroriental de la República del Paraguay y las provincias de Misiones y Corrientes (República Argentina); y los bandeirantes, exploradores, aventureros, cazadores y traficantes de esclavos, que actuaban con base en San Pablo y eran una mezcla de portugueses, mercenarios holandeses (flamencos que ya guerreaban con los hispanos en sus propias tierras), mestizos (conocidos como mamelucos) e indios tupíes. Estos, se encontraban agrupados libremente en compañías o bandeiras.

A fines de 1640, los jesuitas tuvieron evidencias de una nueva incursión de bandeirantes, más numerosa que las anteriores. Apresuradamente, concentraron a sus bisoños soldados y maniobraron hasta esperar a los paulistas en el punto de Mbororé, en la actual provincia de Misiones, sobre la ribera derecha del Alto Uruguay.

Más de 10.000 aborígenes armados con toda clase de elementos se aprestaron a defender su tierra; un centenar de canoas y hasta una balsa artillada formaban parte del ejército de la Compañía de Jesús.

Los portugueses venían en 300 canoas y estaban tan acostumbrados a arrear sin lucha a los pacíficos guaraníes que no tomaron las mínimas previsiones aconsejables. Unas oportunas bajantes del río, que los religiosos consideraron una ayuda providencial, contribuyeron a desordenar a los invasores.

El 11 de marzo de 1641, los soldados de Ignacio de Loyola empezaron a arrollar a los bandeirantes, y la batalla duró varios días. El ingenio jesuita había provisto a sus discípulos de armas tan curiosas como una catapulta que arrojaba troncos ardientes.

Al final, los paulistas debieron huir desordenadamente por la tupida selva. Anduvieron diez días arrastrando a sus heridos y enterrando a sus muertos, mientras los guaraníes los perseguían y daban cuenta de los últimos restos de la fuerza incursora. Contados sobrevivientes pudieron regresar a San Pablo.

Fue una batalla decisiva y significó un duro escarmiento. No hubo más expediciones bandeirantes sobre las reducciones jesuíticas, que se desarrollaron, desde entonces, con todo su esplendor y pacíficamente hasta su expulsión de todos los dominios españoles, el 2 de abril de 1767, por la Pragmática Sanción de 1767 dictada por Carlos III.

Si no hubiera sido por esta curiosa batalla anfibia, con varias etapas en el río y otras en la selva, el avance portugués se habría extendido infaliblemente sobre Misiones y Corrientes, probablemente hasta Entre Ríos, y el mismo Paraguay hubiera sido anexado. La remota y casi olvidada batalla de Mbororé salvó esa vasta comarca de la incursión portuguesa.

Al respecto, a través de sus redes sociales, el gobernador Hugo Passalacqua recordó que “hace 385 años, el cerro Mbororé fue escenario de un hecho histórico, el primer combate naval en estas tierras, donde guaraníes y jesuitas lucharon con valentía para defender nuestra soberanía. ¡Honor y gloria a los héroes de Mbororé!

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