Una conversación informal en 2019 derivó en la creación de Nideport, una startup argentina enfocada en restauración ambiental y créditos de carbono. La compañía, fundada por Juan Núñez y luego codirigida junto a Tomás Gutiérrez, suma inversiones de fondos internacionales como Draper Cygnus, Koi Ventures y Alma Ventures.
La firma ya reunió más de US$ 7 millones, cuenta con casi 30 inversores y un equipo de 32 personas. Además, alcanzó ingresos propios y, según sus fundadores, se aproxima al equilibrio operativo.
“La pregunta era cómo restaurar bosques sin depender de la filantropía”, recuerda Juan Núñez sobre el origen del proyecto en Forbes Argentina.

La respuesta apareció en el mercado de créditos de carbono, un sistema donde empresas adquieren certificados equivalentes a toneladas de dióxido de carbono capturadas o evitadas para compensar emisiones.
Restauración ambiental y créditos certificados
En 2020, la empresa tomó posesión de un campo en Misiones e inició el proyecto Vida Nativa sobre 22.878 hectáreas de Selva Paranaense degradada.
El plan incluye plantación de especies nativas, recuperación del ecosistema y protección de árboles semilleros en una zona afectada por más de un siglo de explotación forestal.

Según datos de la compañía, el proyecto permitió remover y almacenar más de 1,2 millones de toneladas de CO₂. También impactó en más de 1.500 personas de comunidades locales y Mbya Guaraní, redujo un 97% los incendios forestales y elevó la retención hídrica en más de 30 millones de metros cúbicos anuales.
A comienzos de 2026, Vida Nativa obtuvo certificaciones internacionales bajo estándares Verra VCS y CCB Gold Level, además de calificación A de Sylvera. La empresa ya emitió 138.000 créditos de carbono y proyecta superar los 450.000 durante 2026.
“Nuestros créditos superan los US$ 30 porque no solo compensan emisiones: también restauran la selva, protegen el agua y fortalecen comunidades”, sostienen los fundadores.
Tecnología propia para detectar incendios y monitorear la selva
Mientras avanzaba el proyecto forestal, Nideport desarrolló una plataforma tecnológica basada en inteligencia artificial, drones autónomos, sensores IoT e imágenes satelitales.
El sistema detecta incendios, intrusiones y caza furtiva en tiempo real. Además, proyecta el avance del fuego y envía drones de manera autónoma para seguimiento territorial.
“Descubrimos que contamos con una tecnología de vanguardia global”, afirman Núñez y Gutiérrez.

La plataforma también reconstruye la selva en 3D mediante fotogrametría aérea, lo que permite documentar cada árbol plantado y respaldar técnicamente las certificaciones internacionales.
Actualmente, la startup mantiene conversaciones con gobiernos provinciales y organismos vinculados a parques nacionales para implementar la tecnología en áreas protegidas.
Expansión y objetivo de escala global
La compañía proyecta administrar 45 millones de hectáreas hacia 2035. Como parte de esa estrategia, planea lanzar un fondo de inversión propio para sumar hasta 100.000 hectáreas antes de fin de año y alcanzar un millón en los próximos años.
“Nos gustaría salir a bolsa para que más personas puedan invertir en la restauración del planeta”, explican los fundadores.
El modelo de negocio combina créditos de carbono —con retornos de largo plazo— y comercialización tecnológica, una unidad que aporta ingresos más rápidos y soluciones para prevención ambiental inmediata.

