La 45ª edición de la Fiesta Nacional del Inmigrante en Oberá se vive con entusiasmo y una gran grilla de artistas, al igual que una gran variedad de opciones gastronómicas para quienes deseen probar la verdadera cultura de los pueblos inmigrantes que terminaron en Misiones. En este marco, la colectividad francesa es una de las que más sorprende con sus sabores, al ofrecer desde caracoles gratinados hasta postres clásicos como la marquise.
El chef de la colectividad explicó que uno de los platos más buscados es el de caracoles al horno, preparados con manteca de hierbas y queso. “Los servimos con una ensalada de mix de verdes, tomate, zanahoria y cebolla, y terminamos el gratinado con perejil fresco”, relató. Según indicó, este año también incorporaron la ensalada Niçoise, que “tiene tomate cherry, papa, zanahoria, morrón, huevo y atún; es muy típica y a la gente le encanta”.

Además, destacó que el lomo al champignon con vino tinto, envuelto en panceta y acompañado de papas al horno, se convirtió en el plato más vendido. “Ese es el que más sale de acá”, afirmó, al tiempo que recordó que también se ofrecen especialidades como la rana a la provenzal y el pollo al roquefort. Para los amantes de los dulces, la torta marquise y otras opciones dulces completan la experiencia gastronómica.
Un recorrido por los sabores del mundo en la Fiesta Nacional del Inmigrante
La propuesta francesa se suma a una amplia oferta gastronómica en el Parque de las Naciones. Este año, varias colectividades presentan novedades: la nórdica estrenó el Pylsur, un pancho islandés con cebolla caramelizada y salsas especiales, además del tradicional cerdo vikingo y la hidromiel.
La casa árabe amplió su carta con una bandeja de platos típicos junto al siempre solicitado shawarma y las sfijas; la paraguaya renovó su infraestructura y ofrece chipa so’o, sopa paraguaya, caburé y el trago típico hetereí; mientras que la portuguesa deleita con la francesinha, sopa de legumbres y pastel de Belén.

La colectividad italiana suma tiramisú y una gran variedad de pizzas y pastas; la alemana, con su clásico chopp, chucrut y salchichas, incorporó nuevos platos; y la polaca presenta preparaciones como bigos, pierogi y zapienkanka.
También la suiza con su fondue de queso y chocolate, la brasileña con la tradicional feijoada y caipirinha, la ucraniana con vareniky y shows de Rulo Grabovieski, la checa con su Kuře na smetaně a nuky y los arrollados de amapola, la española con sus mariscos y paella, y la japonesa con sushi, yakitori y taiyaki.
Una fiesta que crece cada año
Para acompañar las comidas, la Fiesta Nacional del Inmigrante ofrece música, bailes y cultura en vivo. Este viernes, la “Noche del Mercosur” tuvo como punto fuerte la presentación de la banda San Marino en el escenario mayor. El sábado será el turno del rock con Catupecu Machu y el domingo se desarrollará el desfile de colectividades, reprogramado por cuestiones climáticas, además de la segunda presentación de las candidatas a reina.

En cuanto a los accesos, las entradas para el viernes tienen un valor de $10.000 para jubilados y niños de 9 a 12 años, mientras que la general cuesta $15.000 a partir de los 13 años. Para quienes deseen estar más cerca del escenario, se ofrece la opción de Front Stage por $10.000 adicionales.
Con esta diversidad de sabores, espectáculos y tradiciones, la colectividad francesa y todas las casas típicas del Parque de las Naciones hacen de esta edición una experiencia inolvidable para el público, al igual que todos los años, al reafirmar que la gastronomía es una de las formas más auténticas de vivir y celebrar la diversidad cultural.

