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“Enseñaremos al mundo cómo se trata la política climática”: Lula reafirmó su agenda ambiental

Desde el regreso de Lula al poder en 2023, la deforestación en la Amazonia brasileña alcanzó mínimos históricos, registrando una caída del 42 % solo en el último año.

“Vamos a enseñar al mundo cómo se trata la política climática”, afirmó anoche Luiz Inácio Lula da Silva durante su primer discurso tras ser reelecto presidente de Brasil en la segunda vuelta electoral.

La histórica victoria del mandatario de izquierda, que asegura su cuarto periodo de gobierno, representa un alivio para los ecologistas. El sector temía el retorno de las políticas negacionistas del cambio climático promovidas por la derecha, encarnadas en esta ocasión por el candidato Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.

Ante la prensa internacional, Lula dedicó un espacio central de su mensaje a la agenda ambiental, destacando prioridades como el freno a la deforestación, la transición hacia energías renovables y el impulso de la economía verde.

“Logramos reducir la deforestación durante cuatro años consecutivos”, enfatizó el mandatario, quien además calificó de “extraordinario” el trabajo realizado por la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva.

En cuanto al sector energético, Lula subrayó la importancia de fortalecer la infraestructura del país: “Debemos expandir nuestra capacidad de energía renovable para abastecer la demanda de los centros de datos que requiere la era digital”. Asimismo, reafirmó su meta de transformar a Brasil en una economía desarrollada y de vanguardia mediante “inversiones en economía verde y creativa”.

El objetivo final, sostuvo, es que el país deje atrás su rol periférico y pase a ser “un actor central en las decisiones políticas, económicas y de paz a nivel global”.

Cifras alentadoras

Desde el regreso de Lula al poder en 2023, la deforestación en la Amazonia brasileña ha alcanzado mínimos históricos, registrando una caída del 42 % solo en el último año.

Tras conocerse los resultados, Greenpeace Brasil señaló que el triunfo electoral de 2026 “es una victoria para la democracia y consolida el compromiso de proteger la Amazonia y combatir la crisis climática”.

El optimismo resonó también en la comunidad ambientalista global. “¡Viva la Amazonia, el Cerrado, el Pantanal y toda la naturaleza de Brasil!”, celebró Glenn Hurowitz, fundador y director ejecutivo de la organización Mighty Earth. “La reelección de Lula es un alivio urgente para la selva tropical y sus ecosistemas extraordinarios”.

Las claves de la reducción del desmonte

La marcada desaceleración en la tala de árboles responde a la reactivación del Plan de Acción para la Prevención y el Control de la Deforestación en la Amazonia Legal, un programa que había sido desmantelado durante la administración de Jair Bolsonaro.

El plan reinstauró y reforzó la vigilancia satelital de la tala ilegal, endureció las sanciones e implementó incentivos financieros para fomentar prácticas productivas sostenibles.

“El triunfo de Lula mantiene viva la esperanza de articular un financiamiento ambiental en el que los árboles valgan más vivos que muertos”, explicó Hurowitz. “Bajo su gestión, Brasil impulsó la ‘Tropical Forest Forever Facility’ (Fondo Bosques Tropicales para Siempre), un innovador mecanismo mediante el cual los inversores recompensan a los países por sus esfuerzos de conservación, aunque aún se requiere mayor capital para su escalabilidad”.

Desafíos y riesgos políticos

Por su parte, Flávio Bolsonaro anunció que no reconocerá los resultados electorales de 2026 e impugnará los comicios ante la Justicia, cuestionando una resolución de última hora del Tribunal Supremo que extendió la votación por dos horas. Lula se impuso por una diferencia cercana a los 4,4 millones de votos, obteniendo el 51,8 % frente al 48,2 % de su rival.

A pesar del triunfo del oficialismo, el derechista Partido Liberal logró un crecimiento significativo en el Congreso Nacional: controlará 121 de los 513 escaños en la Cámara de Diputados y 28 de los 81 en el Senado a partir de febrero de 2027. En contraste, la federación del Partido de los Trabajadores (PT) contará con 88 diputados, lo que convertirá a los bloques de centroderecha en actores clave para la aprobación de leyes.

“Durante los próximos cuatro años, la movilización ciudadana será fundamental para defender los derechos conquistados y prevenir retrocesos ambientales potencialmente irreversibles”, advirtieron desde Greenpeace Brasil.

A la presión política se suman las amenazas climáticas: el impacto continuado del fenómeno de El Niño prevé condiciones más cálidas y secas, lo que incrementa el riesgo de incendios forestales, sequías prolongadas y deforestación ilegal.

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