La planta industrial Cabot Argentina confirmó el cese total de sus operaciones en la localidad de Campana. Esta decisión empresarial implica la pérdida inmediata de 150 puestos de trabajo en el sector. Las tareas de desmantelamiento de las instalaciones ya son una realidad en el predio bonaerense. La firma desarrolló su actividad productiva de forma ininterrumpida durante más de seis décadas.
El actual plan económico del Gobierno nacional provocó este desenlace fabril. La compañía superó diversas crisis recurrentes en la historia del país a lo largo de medio siglo. Sin embargo, la firma no sobrevivió a los dos años de aplicación de políticas libertarias. Cabot funcionaba como la única productora nacional de negro de humo, un insumo crítico para múltiples industrias.

Un baluarte de la producción nacional
La fábrica inició su trayectoria el 14 de julio de 1962 sobre la avenida Larrabure. Aquel hito representó la primera unidad de manufactura de la corporación en toda América Latina. En tiempos recientes, la capacidad de producción anual alcanzó las 85 mil toneladas de material. El proceso operativo utilizaba recursos 100% nacionales para el abastecimiento de fábricas en todo el territorio argentino.
La producción dependía de aceite decantado de la refinería de YPF en Ensenada y gas natural local. La empresa también ejecutó inversiones en la última década para lograr el autoabastecimiento eléctrico total. Estas mejoras buscaron la reducción de costos y una mayor sustentabilidad en los procesos de modernización tecnológica. Los activos y equipos de la planta están ahora en proceso de desarme y venta.
Conflicto sindical y desmantelamiento
El cierre afecta de forma directa a 90 operarios y a otros 60 trabajadores de servicios indirectos. Estas tareas externas incluyen vigilancia, comedor, lavadero y las labores generales de mantenimiento en el predio. Ante esta situación, el Sindicato de Trabajadores del Negro de Humo (SUTNH) inició una vigilia frente a los portones. La organización gremial busca resguardar los derechos de los empleados frente a la clausura definitiva.
Los dirigentes sindicales elevaron notas formales ante el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires. El gremio denuncia que este cierre integra una “ola de desindustrialización que golpea al conurbano bonaerense”. También advierten sobre el efecto negativo en toda la cadena de suministro de la región. La próxima semana habrá una audiencia clave en La Plata para definir compensaciones económicas.
La desaparición de esta fuente de trabajo deja un vacío profundo en el cinturón industrial de Campana. La falta de este insumo especializado plantea serias dudas sobre la logística y el abastecimiento futuro. Numerosas pymes y proveedores locales dependían directamente de la producción de esta planta ahora inactiva. El impacto social y económico preocupa a toda la comunidad vinculada a la actividad del neumático.

