La persistente caída en la comercialización de electrodomésticos a raíz de la recesión nacional, continúa golpeando a la industria argentina y profundiza las dificultades de las compañías del sector. El escenario de sobrestock y la retracción de las ventas complican el funcionamiento de las estructuras productivas en distintos puntos del país.
En este contexto, Tierra del Fuego aparece entre las regiones más afectadas por la crisis que atraviesa la actividad electrónica. La situación ya impactó en empresas como Aires del Sur, propietaria de las marcas Electra y Fedder, y también en Solnik, fabricante de equipos para Xiaomi y LG, entre otras firmas.
Además, a esa lista se sumó recientemente BGH, que negocia una interrupción temporal de su producción durante julio. La medida alcanzaría a al menos mil trabajadores y forma parte de conversaciones que la empresa mantiene con la seccional local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) en Río Grande.
Las negociaciones avanzan por estos días con el objetivo de definir los alcances del parate. En esta línea, el sindicato busca que la suspensión tenga una duración limitada y que la compañía continúe abonando la totalidad de los salarios.
El consumo en baja golpea a la industria nacional
Fuentes vinculadas a las conversaciones sostienen que la interrupción de actividades se extendería inicialmente por unos diez días. Asimismo, la medida comenzaría a regir desde la tercera semana de julio y el gremio intenta garantizar la continuidad de todos los puestos de trabajo al menos hasta diciembre.

El secretario general de la UOM de Río Grande, Oscar Martínez, anticipó los detalles de la negociación y aseguró que “no habrá pérdida de salario y se está trabajando para asegurar también la estabilidad laboral en los próximos meses”.
El dirigente también señaló que el sindicato “rechazó alternativas como el banco de horas y las vacaciones anticipadas dentro de esas negociaciones, remarcando que cualquier acuerdo debe garantizar derechos y condiciones laborales vigentes”. En este sentido, remarcó la necesidad de preservar las condiciones laborales actuales.
Respecto de las causas que explican la decisión de la empresa, Martínez afirmó que “tiene que ver con una combinación de situaciones. En este caso particular, tienen un bache por ausencia de insumos o de producción. Atento a que hay una caída más que considerable del consumo y esto está atravesando a toda la industria nacional y en particular a la Tierra de Fuego”.
Importaciones y menor demanda agravan el panorama
Desde la UOM advierten que el segundo semestre podría presentar mayores dificultades para la industria electrónica fueguina. “La apertura de importaciones, la caída del consumo y el bajo poder adquisitivo generan un contexto difícil. En Tierra del Fuego esto se siente con mayor intensidad”, concluyó el dirigente.
Los indicadores de actividad reflejan la magnitud de la crisis que atraviesa la provincia. Según datos de FINNOVA, el empleo fabril cayó 20,7% en el inicio de 2026 frente al mismo período del año anterior, mientras que la producción electrónica retrocedió casi 55% en la comparación interanual.

La organización precisó que “si se compara con diciembre pasado, cuando había 8.861 operarios, la pérdida supera el 21%. La industria electrónica, que concentra la mayor parte del empleo, es la más afectada: pasó de 7.317 puestos a 5.473 en apenas dos meses”.
Además, la entidad indicó que “entre enero y febrero, la fabricación electrónica se contrajo un 54,8% interanual. La tendencia también se replica en otros rubros, como el textil, que retrocedió un 56,1%, y la confección, con una caída del 74,7% en unidades producidas”.
Otra señal del deterioro industrial aparece en el consumo energético. La demanda eléctrica vinculada a la actividad manufacturera registra una caída interanual cercana al 27% y se ubica entre los niveles más bajos observados desde 2015.

