La industria textil argentina enfrenta un escenario crítico que se profundiza con el paso de los meses. Siete de cada diez máquinas permanecen detenidas, lo que refleja la magnitud de la crisis nacional. La actividad acumula dos años consecutivos de caída, con impacto directo en la producción, el empleo y la estructura empresarial. Además, los datos muestran un deterioro sostenido en toda la cadena de valor.
Un informe de la Fundación Pro Tejer reveló que la producción industrial textil cayó un 33% interanual en febrero y un 36% respecto al mismo mes de 2023. En este sentido, la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado descendió 18% frente a 2025 y 20% frente a 2023.
“En promedio, seis de cada diez máquinas textiles permanecieron paradas durante 2024/2025, alcanzando incluso siete de cada diez máquinas detenidas en los últimos meses”, detallaron desde la entidad.
Consumo interno debilitado y costos crecientes
Pro Tejer atribuyó la dinámica negativa a la debilidad del consumo interno, vinculada con la pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del mercado laboral. En este sentido, señalaron que la presión del costo de servicios básicos reduce el ingreso disponible para bienes no esenciales.

A este cuadro se suma la apertura y desregulación de las importaciones. Durante 2025, las compras de ropa y confecciones de hogar crecieron 185% en cantidades, y en 2026 la tendencia continúa al alza con valores históricamente bajos.
El informe advierte que esto “sugiere la existencia de condiciones de competencia desleal, asociadas al debilitamiento de instrumentos de regulación comercial y control aduanero”. Además, remarcaron que la reducción de estos instrumentos genera problemas de trazabilidad y seguridad para los consumidores.
El crecimiento de las compras digitales internacionales y la flexibilización del régimen de envíos puerta a puerta agravan la situación. En 2025, los envíos por courier crecieron 274% respecto de 2024, alcanzando máximos históricos.
Empleo en retroceso y empresas cerradas
“Este conjunto de factores configura un escenario particularmente complejo para la producción local. En un contexto de sobreoferta global de productos textiles e indumentaria, especialmente provenientes de países asiáticos, Argentina se posiciona como un mercado de destino cada vez más atractivo para excedentes exportables”, señalaron desde Pro Tejer.

Las consecuencias son visibles. A diciembre de 2025, se perdieron más de 20.700 puestos de trabajo, lo que implica una caída del 17% en el empleo registrado. Además, cerraron 659 empresas industriales, equivalentes al 11% de los establecimientos productivos del sector, superando el promedio de caída del conjunto de la industria.
En este contexto, los depósitos se saturan de productos que no logran colocarse en el mercado. Las dificultades financieras se extienden a lo largo de toda la cadena de valor y ponen en riesgo la continuidad de numerosas empresas.

