La cadena mayorista Diarco cerró de manera sorpresiva su sucursal de Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, pocas semanas después de haber dejado de operar en un local de Zárate. La decisión se produjo en un contexto de retracción del consumo y menor actividad en el canal mayorista.
El establecimiento, ubicado sobre la avenida San Martín 860, permaneció cerrado desde el viernes 21 de agosto y exhibió carteles que informaban la suspensión de la atención al público. Hasta el momento, la empresa no difundió un comunicado oficial sobre la medida y el local continúa figurando en sus canales digitales.
El cierre también llamó la atención por la presencia de mercadería en las góndolas. Según la información difundida a nivel local, no se habría realizado un operativo previo de vaciamiento del establecimiento, mientras que tampoco se habría comunicado formalmente la decisión a los sindicatos del sector.
La sucursal había comenzado a funcionar el 16 de marzo de 2020 y, con el paso del tiempo, amplió su modalidad de atención al público general. La medida pone en duda la continuidad laboral de entre ocho y diez trabajadores vinculados al establecimiento.
El cierre de Tres Arroyos se suma al de una sucursal de Zárate, que había sido inaugurada apenas seis meses antes de finalizar sus operaciones. En los últimos meses, la empresa también había cerrado locales en Lanús Oeste, Gualeguaychú, Concordia, Sáenz Peña y Concepción.
El repliegue de Diarco ocurre mientras el canal mayorista atraviesa una caída sostenida de las ventas. De acuerdo con los datos del Indec, los autoservicios mayoristas registraron en junio una baja interanual del 3,1%, mientras que el acumulado del primer semestre mostró una contracción del 3%.
El menor movimiento comercial impacta en un segmento que durante los últimos años ganó relevancia entre consumidores y pequeños comercios que buscaban alternativas para reducir sus gastos. La caída del volumen vendido, junto con mayores dificultades de financiamiento y costos operativos elevados, limita el margen de las empresas para sostener sus estructuras.
La situación también alcanza a otras compañías del sector, entre ellas Caromar, que recurrió al concurso preventivo de acreedores ante sus dificultades financieras. En este escenario, los cierres de sucursales reflejan las dificultades que atraviesan las cadenas mayoristas frente a un mercado interno que todavía no muestra una recuperación sostenida.

