El estudio de científicos de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) profundiza el debate sobre las regulaciones del uso de agroquímicos, las distancias de fumigación, los mecanismos de monitoreo ambiental y el riesgo sanitario en las zonas agrícolas del país.
Iohanna Filippi, investigadora del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (Inicsa, UNC-Conicet), analizó muestras de habitantes de una ciudad situada en la zona agrícola núcleo de la provincia de Córdoba, donde el glifosato se utiliza regularmente.
Analizó muestras tomadas en 2019. Lo innovador de este trabajo es que, además de analizar orina y sangre, se estudió la saliva de los voluntarios. La muestra (35 personas) se dividió entre aplicadores de agroquímicos (15) y personas sin contacto laboral con el sector (20).
Los resultados marcaron un hito: es la primera investigación a nivel mundial que detecta concentraciones de glifosato y su residuo, el ácido aminometilfosfónico (AMPA), en saliva humana.
En las muestras de saliva, la detección de glifosato alcanzó al 65% del grupo no laboral, mientras que en los aplicadores llegó al 100%. El estudio fue publicado en la revista Environmental Advances, según detallan en la página web de la UNC.
“En la saliva encontramos concentraciones mucho más altas que en el resto de los estudios en los que se evaluó glifosato en orina y plasma. No estaba descrito en ningún lado y aún no hay una explicación de por qué el glifosato está tan presente allí”, señala Filippi, quien pertenece al Grupo de Epidemiología Ambiental del Cáncer y otras Enfermedades Crónicas en Córdoba (GEACC) y al Laboratorio de Investigaciones en Contaminación Acuática y Ecotoxicología (LICAE).
Las concentraciones promedio de glifosato encontradas en saliva fueron de 2,86 ng/ml (nanogramos por mililitro) en trabajadores, frente a 0,38 ng/ml en el grupo sin exposición directa. Para asegurar la precisión, se utilizó tecnología de alta complejidad, como la cromatografía de gases acoplada a espectrometría de masas.

El hallazgo de la investigadora de la Facultad de Ciencias Médicas fija un precedente para facilitar futuros monitoreos, ya que la recolección de saliva es mucho menos invasiva que extraer sangre o una muestra de orina.
Por otra parte, cabe recordar que la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) clasifica al glifosato como “probablemente carcinógeno para los humanos“. Según la evaluación de este organismo, existe evidencia “limitada” en humanos sobre la carcinogenicidad del glifosato. Se ha observado una asociación positiva con el linfoma no Hodgkin. En tanto, en animales la evidencia es “suficiente”.
Al respecto, Filippi aclara que este estudio es descriptivo y funciona como una “foto del momento” e indica que tanto los trabajadores como la población en general están expuestos al contaminante. “Es un tema sensible, nos interesa la salud de la población y, especialmente, la de los aplicadores debido a su mayor exposición”, indicó.
Bayer registra pérdidas de 3.600 millones de euros por múltiples demandas relacionadas con el glifosato
El gigante alemán Bayer anunció pérdidas cercanas a los 3.600 millones de euros para el ejercicio 2025. El motivo principal del déficit radica en los elevados costes de las demandas en Estados Unidos por el herbicida glifosato. Este conflicto legal acompaña a la empresa desde la adquisición del grupo estadounidense Monsanto en 2018.
La firma enfrentó un total de 170.000 reclamos judiciales por supuestos riesgos de cáncer en el país norteamericano. En la actualidad, 65.000 de estas demandas permanecen todavía pendientes de resolución. La empresa destinó otros 6.000 millones de euros el año pasado para cubrir estos y otros litigios vigentes.
El resultado final del último año fiscal arrojó una pérdida neta de 3.620 millones de euros. Esta cifra profundiza la tendencia negativa del año 2024, cuando el saldo rojo fue de 2.550 millones. La carga financiera derivada de los tribunales afecta de forma directa la contabilidad global de la corporación.

