Un informe elaborado por el Grupo de Estudios de Desigualdad y Movilidad Social del Instituto Gino Germani (UBA) revela que siete de cada diez ocupados perciben ingresos mensuales inferiores a la canasta de pobreza. La investigación advierte, además, sobre un deterioro profundo de los ingresos y una “metamorfosis del empleo argentino” que transforma las condiciones laborales y limita las posibilidades de recuperación.
El estudio analiza las decisiones que las familias adoptan para enfrentar la crisis y el impacto de la inflación y la devaluación, aportando una mirada crítica sobre las estrategias económicas que se consolidaron en los últimos años.
La investigación se apoya en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), que indicó que la pobreza descendió al 28,8% en el segundo semestre de 2025. La caída representa 24,7 puntos porcentuales respecto del pico del 52,9% registrado en el primer semestre de 2024. En ese lapso, 11,6 millones de personas lograron salir de esa situación.

La medición oficial se basa en el valor de una canasta y su evolución, cruzada con los ingresos mensuales de los hogares. Sin embargo, omite el arrastre de los peores meses de 2024, cuando muchas familias debieron aplicar estrategias que aún hoy condicionan sus ingresos disponibles.
La estrategia de los hogares para enfrentar la crisis nacional
“El principal recurso al que los hogares recurrieron luego de la devaluación de finales de 2023 fue la utilización de ahorros familiares, pero el uso de este activo fue descendiendo y creció la necesidad de recurrir a préstamos de amigos o familiares”, detallaron, remarcando que estos alcanzan al 16% de los hogares.
Asimismo, señalaron que en el último período aumentó la necesidad de recurrir a préstamos bancarios o financieros, llegando al 15% de los hogares a fines de 2025. La estrategia, sin embargo, se convierte en un salvavidas de plomo por las crecientes tasas de interés.

Las tasas para créditos personales van del 35% en la banca pública hasta más del 130% en bancos privados. Las tarjetas de crédito ofrecen tasas de entre el 40% y el 95%, pero el costo financiero total escala hasta el 170%. En esta línea, las billeteras virtuales aplican tasas que oscilan entre el 85% y el 250%, con gastos financieros que pueden alcanzar un sideral 1300%.
Los locales que otorgan créditos a sola firma con DNI cargan tasas nominales de entre el 114% y el 150%. La tasa efectiva anual escala al 305% y, con costos financieros totales, roza el 430%. Los intereses punitorios pueden sumar hasta un 80% adicional.
Por otro lado, el último informe del BCRA indica que “la ratio de irregularidad de las financiaciones a los hogares llegó en el mes hasta el 11,5%”, un salto de 254% en el número de morosos respecto de un año atrás, concentrados en créditos personales.

Mariana Sosa, del Gino Germani, explicó que “hay dos ejes para pensar de dónde surgen las estrategias. Por un lado, la metamorfosis regresiva en el mercado de trabajo y por el otro la crisis de ingresos”. Además, señaló que el shock inflacionario de 45% entre diciembre 2023 y enero 2024 disparó el uso de ahorros, que luego bajó por agotamiento, mientras crecieron los préstamos bancarios y financieros.
Pluriempleo en aumento
Sin embargo, también surge otra estrategia: muchos hogares suman miembros al mercado laboral. Personas inactivas pasan a ocupaciones precarias y jubilados regresan al trabajo para llegar a fin de mes. En esta línea, director del Instituto de Investigación y Política Pública (IIPyP), Claudio Lozano, afirmó que “los que Javier Milei arrojó a la pobreza con la maxi devaluación y la desregulación de los precios en el primer momento de su política económica que puso la pobreza en niveles superiores al 50%, para cubrir sus necesidades, se endeudaron”.
Lozano agregó que “cuando salen de la situación de pobreza no vuelven del mismo modo. Si tenían ahorros y los usaron, ahora se quedaron sin. Si se endeudaron, ahora deben pagar esa deuda. Por eso el ingreso disponible es inferior al que declaran como ingreso”.
Para el economista, los dos mecanismos más extendidos son el pluriempleo, que afecta al 12% de la población laboral, más de 2 millones de personas, y el endeudamiento. Según datos del Indec, un 18% se endeuda con familiares y amigos, un 17% con bancos o financieras y un 52% con tarjeta de crédito, lo que coloca a esas personas en una situación de fuerte vulnerabilidad.

