Un nuevo informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) advirtió sobre el deterioro económico que atraviesan los jubilados y pensionados en la Argentina. El estudio reveló que, entre diciembre de 2023 y junio de 2026, una persona que cobró de manera ininterrumpida la jubilación mínima acumuló una pérdida de $2.721.627 en términos reales.
La cifra equivale a 5,75 jubilaciones mínimas vigentes en junio de 2026. Para quienes percibieron el haber medio, el retroceso alcanzó los $2.547.987, equivalentes a 4,21 prestaciones de ese nivel. El documento también alertó sobre dos consecuencias directas del deterioro previsional: el regreso de adultos mayores al mercado de trabajo y el fuerte crecimiento del endeudamiento para afrontar gastos cotidianos.

La pérdida de ingresos empujó a una mayor cantidad de adultos mayores a permanecer o regresar al mercado laboral. Entre el cuarto trimestre de 2023 y el primer trimestre de 2026, la cantidad de personas ocupadas de más de 65 años creció un 4,5%. Esto representa la incorporación de aproximadamente 27.000 adultos mayores al mundo del trabajo.
El problema, según el estudio, no se limita al aumento de la actividad laboral después de la edad jubilatoria, sino también a las condiciones en las que se produce esa reinserción. Una parte importante de los adultos mayores trabaja sin aportes, sin cobertura ante accidentes laborales, sin vacaciones pagas ni licencias.
El impacto que golpea a los jubilados
El informe señaló que los bonos extraordinarios permitieron amortiguar parcialmente el deterioro de las jubilaciones mínimas. Sin embargo, su congelamiento nominal redujo progresivamente la capacidad de compensar la suba de precios.
“La recuperación parcial observada durante 2024 y 2025 no restituyó el ingreso real previo”, sostuvo el documento. En esa línea, planteó que una parte del proceso de consolidación fiscal se apoyó sobre la licuación de las prestaciones previsionales.

