La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) recordó los 50 años del último golpe de Estado que interrumpió la democracia en la Argentina. En un documento oficial, la institución dijo que “hoy los ciudadanos volvemos a decir Nunca Más” a una dictadura y “siempre más a una democracia justa”. Asimismo, la entidad pidió una “memoria íntegra y luminosa” de esos años para evitar repetir los errores del pasado.
La Iglesia recurrió a las enseñanzas del Papa para fundamentar su postura actual sobre la historia nacional. “Como nos recuerda el papa Francisco en la encíclica Fratelli Tutti, sabemos que ‘Es fácil hoy caer en la tentación de dar vuelta la página diciendo que ya hace tiempo que sucedió y que hay que mirar hacia adelante’. ¡No, por Dios! Nunca se avanza sin memoria, no se evoluciona sin una memoria íntegra y luminosa”, afirmó la CEA.
Según el documento al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, los Obispos pidieron que el Estado vele por la dignidad de las personas. Por esta razón, solicitaron que las autoridades privilegien de igual modo “las puntas de la vida: los ancianos y los niños” en sus políticas. Los prelados expresaron su preocupación por el clima social y político que atraviesa la región en la actualidad.
“Vivimos una época con una tendencia creciente al autoritarismo; un tiempo en que los populismos de distinto signo explotan la angustia de los ciudadanos, pero no representan el remedio de una vida buena. Un tiempo en que va predominando una ideología de la supervivencia del más fuerte sobre el más débil, cuando la fortaleza de la democracia debería manifestarse en el cuidado a los más frágiles”, destacó la CEA. Para los obispos argentinos, es necesario rehabilitar una política que ponga la economía al servicio de la dignidad humana.
El texto llevó la firma de la Comisión Permanente, la cual preside monseñor Marcelo Colombo. Los obispos sostuvieron que “la Constitución Nacional es la ley suprema, si en todo el territorio del país se garantizaran los derechos y se cumplieran las obligaciones que esta manda, todos viviríamos con mayor dignidad”. Además, recalcaron que la democracia prohíbe rotundamente la eliminación del adversario y sustituye la lucha cuerpo a cuerpo por el debate cívico.
Para la CEA el 24 de marzo de 1976 fue “el inicio de esa oscura noche en nuestra historia: la tragedia del terrorismo de Estado que se prolongó por siete largos años hasta el 10 de diciembre de 1983, cuando finalmente recuperamos la democracia”. Finalmente, el documento recalcó la importancia de la reflexión interna. “Reconocemos la gravedad de lo acontecido en esos años violentos y comprendemos que la memoria exige una autocrítica, de la sociedad y la Iglesia presente en ella, que ayude a redescubrir y reconstruir el sentido de la fraternidad entre los argentinos”, concluyeron.

