La industria nacional del calzado atraviesa una crisis que golpea con fuerza a fábricas y trabajadores en todo el país. La caída de las ventas, la apertura de importaciones y el avance de plataformas digitales extranjeras profundizan un escenario complejo.
En los últimos dos años, más de cien plantas productivas cerraron sus puertas y cerca de diez mil trabajadores quedaron sin empleo. Además, el ingreso de mercadería por contrabando y la expansión de plataformas chinas como Shein y Temu agravan la situación.
A este panorama se suma el desplome del consumo interno y un sobrestock de productos que deja a las empresas sin margen de maniobra. “Es una tormenta perfecta contra el sector. Ese combo de factores deriva en una situación complicada”, advirtió el presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Horacio Moschetto.
El inicio de 2025 confirmó la profundidad de la crisis. El 3 de enero, el Grupo Dass cerró su planta en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y despidió a 360 trabajadores. La firma, de capitales brasileños, fabricaba zapatillas para marcas reconocidas como Adidas, Asics, Umbro y Fila.

Grupo Dass cerró su planta y la crisis del calzado se profundiza en Argentina
El cierre de Dass impactó de manera directa en la economía local. Hasta ese momento, la empresa era uno de los principales empleadores de la ciudad. “Esto implica una debacle total para nuestra economía”, expresó el intendente de Coronel Suárez, Ricardo Moccero, al conocerse la noticia.
Los números de producción reflejan la tendencia negativa. En 2023, la industria alcanzó 120 millones de pares, cifra que descendió a cien millones en 2024. En este sentido, las proyecciones más optimistas para 2025 estiman una caída hasta 80 millones de pares.
Frente a este panorama, varias empresas recurrieron a adelantos de vacaciones, suspensiones y despidos. En última instancia, varias fábricas optaron por el cierre definitivo, consolidando una crisis que golpea de manera directa al empleo y a la producción nacional.

