El proceso de reestructuración impulsado por el Gobierno nacional en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) continúa sumando medidas y genera creciente preocupación entre trabajadores, productores y referentes del sector. En los últimos días se confirmó el cierre de nuevas agencias de extensión rural en la provincia de Córdoba, mientras avanza un plan de retiros voluntarios que podría reducir en un 20% la planta de personal del organismo.
Entre las dependencias alcanzadas por la reorganización se encuentra la agencia de Brinkmann, que dejará de funcionar a mediados de junio. Una situación similar ya se produjo en la localidad de Ucacha. La decisión forma parte de una estrategia de reducción de estructuras y redistribución de recursos que viene implementando el Ejecutivo nacional en distintos organismos públicos.
La medida despertó fuertes cuestionamientos por parte de trabajadores del instituto. Alberto Guendulain, responsable de la agencia de Ucacha, expresó su preocupación por el cierre y lamentó la pérdida de años de experiencia acumulada en el territorio. Según sostuvo, las agencias cumplen un rol fundamental en el acompañamiento técnico a los productores y en la articulación con instituciones locales.
“Se van muchos años de conocimiento y de trabajo honesto junto a instituciones y productores”, señaló el profesional, al tiempo que cuestionó los criterios utilizados para definir los cierres. También advirtió que la reducción de la presencia territorial podría afectar el vínculo histórico entre el organismo y el sector agropecuario.
En paralelo, el Gobierno nacional prorrogó hasta el 10 de junio el plazo para adherirse al programa de retiros voluntarios. La iniciativa apunta a concretar la salida de alrededor de 1.200 trabajadores, una cifra que representa aproximadamente una quinta parte del personal del instituto.
Desde los gremios que representan a los empleados del INTA rechazaron las medidas y defendieron el papel estratégico que cumple la institución en materia de investigación, innovación y transferencia tecnológica para el sector agropecuario. En ese sentido, advirtieron que el debilitamiento de su estructura podría tener consecuencias en la generación de conocimiento y en la asistencia técnica a productores de todo el país.
Mientras continúa la implementación del plan de reorganización, crece el debate sobre el futuro del organismo y el alcance que tendrán los cambios en una de las instituciones más importantes para el desarrollo agropecuario argentino.

