Estados Unidos y Argentina alcanzaron un acuerdo integral que establece un nuevo marco de comercio recíproco, con impacto directo en la competitividad agroindustrial, el acceso a tecnología y el fortalecimiento de la propiedad intelectual. El tratado apunta a eliminar barreras arancelarias, modernizar los sistemas de registro y armonizar regulaciones técnicas, con efectos que se proyectan sobre las carnes, la producción agrícola, los insumos estratégicos y los procesos aduaneros.
Uno de los ejes centrales del entendimiento es el sector cárnico. A partir de 2026, la carne vacuna argentina contará con una cuota adicional de 80.000 toneladas métricas anuales para ingresar al mercado estadounidense sin aranceles, lo que eleva el cupo total a 100.000 toneladas. Ese volumen se distribuirá en cuatro tramos trimestrales de 20.000 toneladas y el acuerdo deja explícito el compromiso de avanzar hacia condiciones de acceso de mercado recíprocas y mejoradas para el comercio de carne bovina.
En el rubro porcino, Argentina se comprometió a simplificar los procesos de registro para productos y derivados provenientes de Estados Unidos. El SENASA permitirá que las empresas presenten una única monografía que incluya múltiples productos y evita trámites redundantes y reduce tiempos administrativos. En tanto, en avicultura se prevé la apertura del mercado argentino a la carne aviar y productos avícolas estadounidenses en un plazo máximo de un año desde la firma.
El cronograma fija 250 días hábiles para que el organismo sanitario complete las auditorías y anuncie formalmente la habilitación. Un punto clave es la aceptación del criterio de zonalización ante brotes de gripe aviar. Las restricciones se limitarán a un radio de 10 kilómetros alrededor del foco, que eviten cierres generalizados y facilite la continuidad del flujo comercial.
Comercio agroindustrial internacional
Si bien el foco inmediato del acuerdo está puesto en el ingreso de productos estadounidenses al mercado argentino, el texto también contempla mecanismos de reciprocidad a futuro. En ese sentido, se establece la creación de un sistema de certificación electrónica entre el USDA y el SENASA, que permitirá agilizar las exportaciones de carnes, aves y productos de huevo en ambos sentidos, que sientan las bases tecnológicas para un comercio más dinámico.
El entendimiento incluye además compromisos en el sector lácteo, donde Argentina no exigirá registros de establecimiento para productos de Estados Unidos y se compromete a no restringir el uso de términos genéricos de quesos y carnes, como parmesano, mozzarella, cheddar, salami o prosciutto. En producción agrícola, se fijan cuotas arancelarias preferenciales para distintos bienes estadounidenses, entre ellos almendras, pistachos, vino de uva, papas fritas congeladas, golosinas y preparaciones de chocolate.
En paralelo, el país asumió compromisos en materia laboral para garantizar el acceso a mercados internacionales. Además, se ejecutará un plan de seis meses destinado a erradicar el trabajo infantil en producciones consideradas críticas, como algodón, ajo, uvas, aceitunas, fresas, tabaco, tomates y yerba mate. También se establece que las medidas sanitarias y fitosanitarias deberán basarse exclusivamente en criterios científicos y análisis de riesgo, con el objetivo de eliminar barreras injustificadas al comercio.
Tecnología y acceso a insumos
El acuerdo impacta además en el acceso a tecnología e insumos. Argentina modificará el régimen vigente para exceptuar al equipamiento agrícola, de construcción y de minería de la prohibición de importar bienes usados, lo que facilitará la incorporación de maquinaria estadounidense. A su vez, se permitirá el uso de estándares técnicos de Estados Unidos o internacionales sin evaluaciones adicionales de conformidad, que evita ensayos duplicados. En materia de fertilizantes, se confirmó arancel cero para insumos clave como el cloruro y el sulfato de potasio.
En el capítulo de propiedad intelectual, el compromiso incluye la ratificación del Convenio UPOV 1991 antes de fines de 2027, que refuerza los derechos sobre variedades vegetales, y la presentación del Tratado de Cooperación en Patentes antes del 30 de abril de 2026. Además, se prevé avanzar en la reducción de demoras en el otorgamiento de patentes y en la revisión de criterios de patentabilidad, especialmente en biotecnología y farmacéutica, con la derogación de normas que limitaban la protección en estos sectores.
Por último, el acuerdo introduce reformas en materia aduanera y de facilitación del comercio. Argentina eliminará los requisitos de consularización para bienes estadounidenses, avanzará en la eliminación gradual de la tasa estadística e implementará sistemas de procesamiento previo a la llegada de mercaderías, además de reconocer la validez de la firma digital de Estados Unidos.

