Con el acompañamiento técnico del INTA, la Cooperativa Flor de Jardín trabaja desde hace más de 20 años junto a más de 40 familias productoras de pepino y choclo, que transforman su cosecha en conservas que hoy llegan a todo el país.
El cultivo del pepinillo es de ciclo corto (solo 45 días desde la siembra), se adapta muy bien al clima misionero y permite diversificar la chacra con buenos rendimientos.

Las recomendaciones técnicas incluyen:
-Incorporar materia orgánica (estiércol) para mejorar el suelo.
-Aplicar cal hidratada para aportar calcio y magnesio.
-Usar tutorado para facilitar la cosecha y lograr frutos más limpios y uniformes.
Cada zafra, la cooperativa procesa cerca de 100 toneladas de pepinos y pepinillos, generando empleo para más de 120 personas entre productores, cosecheros y personal de planta.
Este trabajo conjunto demuestra cómo el conocimiento técnico y la organización cooperativa fortalecen la producción familiar y el desarrollo local.
El pepino se afirma así como un cultivo estratégico para la horticultura misionera y un ejemplo de arraigo rural con valor agregado.

