En la capital misionera de las esencias, El Soberbio, la historia y el futuro de los cultivos aromáticos se entrelazan en una propuesta productiva sustentable. Leonardo Rangel, propietario de la reserva Yasí Yateré, explicó en diálogo con Canal Doce para el ciclo AgroTech que las aromáticas tropicales, como la citronela, el lemongrass y la palma rosa, son un eje clave para el desarrollo rural sostenible en la región.
Según Rangel, fue en esta zona donde llegó la primera planta de citronela del país, marcando el inicio de una tradición que hoy vuelve a cobrar fuerza. “La citronela es un cultivo amigable con el medio ambiente. No requiere transformar el suelo, se cosecha una o dos veces al año y contribuye a la conservación”, señaló. Además, destacó que la leña utilizada para la destilación puede provenir de desperdicios de aserradero, reduciendo el impacto ambiental.
El productor enfatizó la importancia de la chacra multiproductiva, un concepto que impulsa el Gobierno provincial y que busca diversificar las fuentes de ingreso de los agricultores. “No podemos depender de un solo cultivo. Si un producto no vale, otro sí, y eso asegura estabilidad y calidad de vida. Además, tener variedad significa también tener más alimentos disponibles en la chacra”, explicó.
En este sentido, las aromáticas se presentan como una alternativa que complementa otras producciones tradicionales como la yerba mate o el tabaco, y que puede coexistir con sistemas agroecológicos. Rangel sostiene que “la multiproducción genera equilibrio económico y ambiental, y ayuda a que los productores puedan sostener sus emprendimientos en el tiempo”.
Por sus condiciones naturales, Misiones cuenta con zonas privilegiadas para este tipo de cultivos. Los microclimas generados por la selva y los ríos permiten que especies tropicales prosperen sin riesgo de heladas, algo posible solo en pocos lugares del mundo. “Tenemos el privilegio de poder cultivar citronela, lemongrass y palma rosa aquí, gracias a ese entorno único”, concluyó Rangel, convencido de que la diversidad productiva es el camino hacia una ruralidad más resiliente y sustentable.

