La granizada del 23 de octubre afectó 6.581 hectáreas de yerba mate en Misiones y provocó daños de distinta gravedad en las plantaciones. Según el relevamiento del Instituto Nacional de la Yerba Mate (Inym), realizado junto con técnicos de campo, el fenómeno alcanzó siete municipios de la zona centro y norte, en una franja de aproximadamente 110 kilómetros, desde Campo Viera hasta San Pedro. Del total relevado, 5 mil hectáreas registraron daños leves, 1.400 moderados y 147 muy severos. Campo Viera y Dos de Mayo estuvieron entre las localidades más afectadas.
El ingeniero agrónomo Herman Hennig explicó que la tormenta presentó características poco habituales por la amplitud de su recorrido. Según detalló, la franja de granizo tuvo entre dos y cuatro kilómetros de ancho, cuando estos fenómenos suelen abarcar sectores de apenas 150 o 200 metros.
Tras el episodio, productores y técnicos se reunieron en Campo Viera para observar plantaciones con distintos niveles de afectación y analizar posibles intervenciones. Durante esa recorrida identificaron desde daños moderados hasta casos en los que las plantas prácticamente perdieron todo su follaje.

Cómo intervenir los yerbales afectados
Hennig advirtió que las heridas que el granizo provoca en hojas y ramas pueden facilitar el ingreso de hongos y bacterias. Por eso, recomendó realizar podas de acuerdo con la gravedad de los daños y aplicar fungicidas lo antes posible para reducir el riesgo de enfermedades.
Además, señaló que los productores deben acompañar esas tareas con fertilización foliar y química para favorecer la reacción de las plantas y estimular nuevos brotes. El manejo, remarcó, debe adaptarse a las condiciones de cada chacra y al estado en que quedaron los yerbales.
Los daños más severos requieren una evaluación particular
En las plantaciones que perdieron prácticamente todas sus hojas, el productor deberá analizar si conviene rebajar las plantas o realizar una nueva plantación. Hennig explicó que, según su experiencia, un yerbal con daños extremos podría tardar al menos tres años en recuperarse y algunas plantas podrían morir durante ese período.
Ante ese escenario, el agrónomo recomendó buscar asesoramiento profesional para definir la estrategia más conveniente en cada establecimiento. La evaluación permitirá determinar qué plantas pueden recuperarse y cuándo resulta necesario renovar los sectores más afectados por el granizo.

