Las huertas urbanas continúan en auge entre vecinos que optan por cultivar sus propias verduras, incluso en contextos donde el espacio disponible es reducido. Balcones, patios pequeños y terrazas se transforman en áreas productivas gracias a propuestas que se adaptan a distintos entornos urbanos, con un denominador común: buena iluminación, riego adecuado y una correcta fertilización.
Desde el área de Agricultura Inteligente destacan que hoy existen alternativas pensadas específicamente para la ciudad. El director del área, el ingeniero agrónomo Emmanuel González, explicó a Canal Doce que “dentro de la ciudad, donde no hay casi espacios extensivos para hacer, hoy en día hay distintos tipos de propuestas productivas”. Señaló que una de las más utilizadas son las huertas verticales. Según detalló, este sistema permite organizar macetas en distintos estratos para aprovechar mejor el espacio y, sobre todo, la luz natural.

González remarcó que este tipo de huertas no se limita únicamente a la producción de alimentos. En ese sentido, indicó que en espacios urbanos es posible desarrollar producciones hortícolas, ornamentales, aromáticas e incluso medicinales. No obstante, advirtió que el riego es un factor clave, ya que al tratarse de macetas “el perfil de suelo necesita todo el tiempo volver a recuperar esa agua”, especialmente en determinadas épocas del año.
Cherry, maracuyá y quinoto, las elegidas en las huertas urbanas
El técnico también subrayó la importancia del acompañamiento humano en el proceso productivo. Señaló que las plantas requieren cuidados constantes, como el riego y la fertilización, y que en el caso de las hortalizas urbanas, las de hoja son las más recomendables. Explicó que se trata de cultivos rápidos y de menor escala, ideales para quienes recién comienzan o cuentan con poco espacio.
En cuanto a los tiempos de cosecha, González destacó que los resultados pueden verse en el corto plazo. “En un mes, un mes y medio, ya podés tener perejil, cebollita de verdeo o cualquier aromática”, ejemplificó, y aclaró que los frutales requieren otro tipo de planificación, como el uso de macetas más profundas.
Finalmente, mencionó que también es posible cultivar algunas especies frutales en entornos urbanos. Entre ellas nombró a los tomatitos cherry dentro de las solanáceas, cítricos como el quinoto y plantas trepadoras como el maracuyá, que pueden adaptarse sin inconvenientes a balcones. De esta manera, las huertas urbanas se alzan como una alternativa viable y cada vez más elegida para producir alimentos frescos en la ciudad.

