La recesión económica que atraviesa el país golpea al sector productivo en Misiones. Afecta la demanda, reduce la calidad de la producción y limita el empleo. El productor citrícola Ricardo Ranger lo resume con crudeza: pasó de exportar limones a vender fruta en bolsitas por los pueblos.
Ranger describió el fuerte deterioro de su actividad en los últimos años, marcado por la caída del consumo y la pérdida de mercados externos. “No tengo vergüenza en decirlo: exportaba limones y ahora vendo en bolsitas”, expresó.

Antes, su producción se destinaba a la exportación. Un comprador enviaba los limones al mercado ruso. Sin embargo, ese circuito se interrumpió. Desde entonces, tuvo que cambiar completamente su forma de comercializar. “Tuve que bajar a la calle, conocerla y recorrerla. Ahora estamos repartiendo en camioneta fruta cítrica por los pueblos de Misiones”, contó.
Productor citrícola: “No hay venta, no hay plata“
El problema central es la falta de demanda. Ranger explicó que la venta en grandes volúmenes prácticamente desapareció. “Vendíamos mucha naranja en grandes cantidades y ahora no viene más. No hay venta, no hay plata”, afirmó.
La crisis también se refleja en el comportamiento de los consumidores. Según relató, cada vez cuesta más concretar ventas. “Paramos en una estación de servicio y la señora nos dijo: ‘No junto más la plata para comprar eso’. La gente no tiene plata, no hay consumo”, señaló.
En este contexto, el impacto se traslada al empleo. La menor actividad redujo la necesidad de mano de obra. “Nosotros no quisimos dar trabajo en negro. El problema sigue igual, ese problema no se solucionó”, indicó, en referencia a las dificultades estructurales del sector.
Además, la calidad de la fruta también se vio afectada. “Bajamos la calidad por todos estos problemas. Ya no tenemos más calidad para exportación”, explicó. La falta de inversión y las dificultades económicas condicionan el proceso productivo.
A esto se suma un escenario internacional adverso. La sobreproducción mundial de cítricos presiona los precios y reduce la competitividad. En Argentina, esto ya genera retracción en zonas históricas como Tucumán, con menos hectáreas cultivadas.
En Misiones, el panorama no es distinto. La combinación de factores locales y globales deja al sector en una situación crítica. “Estamos sobreviviendo. Yo creo que estamos peor que en los 60 años de citricultura”, concluyó Ranger.
El testimonio refleja una tendencia más amplia: la crisis nacional no solo afecta el consumo, sino que golpea directamente a la producción, empuja a los trabajadores a la informalidad y obliga a los pequeños productores a reinventarse para seguir en pie.
Con información de Cadena 3.

