El emprendedor Frederic Boulay explicó que se trata de una iniciativa que se diferencia de la producción tradicional. En su predio crían cerdos y cabras lecheras, sin corralones, y con la leche elaboran quesos artesanales.

Boulay resume su filosofía en pocas palabras: “Criamos animales felices, que viven sueltos en el monte, con acceso a conductas naturales. En ese sentido, agregó que “los cerdos no están sobre piso de hormigón, pueden hacer hoyos y tienen pileta de barro”. Sobre las cabras afirmó que están “mimadas, demasiado, y ese trato se refleja en la calidad de la leche y en la aceptación del producto por parte de los consumidores”.
Manejo técnico de los rebaños
El manejo de los rebaños combina libertad y controles precisos. El perímetro utiliza un cerco eléctrico de seis hilos que sirve para contener a los animales aunque “se escapan igual porque son traviesos”, contó Boulay con humor, en diálogo con LT 17 Radio Provincia de Misiones.

Cada cabra está identificada con una caravana y un número para evitar consanguinidad y preservar la genética lechera. El ordeñe se realiza con equipo eléctrico no automatizado. Actualmente, cuentan con cerca de cuarenta cabras en ordeñe, con una producción moderada por animal como elección de bienestar: “Podríamos forzar para alcanzar cinco o seis litros por día, pero preferimos un litro o litro y medio para que los animales estén bien”, aseguró, teniendo en cuenta siempre que “las ubres muy grandes son un impedimento para que el animal camine con comodidad en el monte, y se dañan”.
Genética y calidad de la leche
Para formar el plantel Boulay viajó a Buenos Aires en busca de razas lecheras especializadas, incluyendo Saanen y otras variedades de origen francés. Subrayó la importancia de mantener la línea genética limpia: “Si no controlamos la consanguinidad, en pocos años perdemos la cabra lechera”. Destacó además que la leche de cabra que producen tiene baja lactosa y es apta para personas con intolerancia.
Elaboración de quesos y productos derivados
El emprendedor utiliza recetas francesas para sus quesos. Describe dos líneas principales: un queso prensado y estacionado tipo montaña que busca secado y conservación, y un queso pequeño del suroeste francés con carácter más picante. También producen yogur y productos con kéfir, que califica como “un fermento fantástico” por sus probióticos.

Sus productos se venden en ferias de Posadas y en eventos institucionales. Bule insiste en la singularidad de su propuesta: “No tenemos competencia, nadie más quiere hacer leche de cabra”. Los clientes, asegura, reconocen la diferencia: “Me dicen que es un producto fantástico y que se nota el amor y el cuidado que le damos a los animales”.
Finalmente, Boulay sostuvo que el desafío para la región es convertir ese ejemplo de producción con bienestar animal “en un modelo replicable que permita ampliar la oferta de quesos de cabra en Misiones”.

