En un contexto donde la producción agropecuaria enfrenta desafíos por la erosión de los suelos y el cambio climático, los sistemas agroforestales comienzan a consolidarse como una alternativa sustentable y en crecimiento. Este modelo combina árboles, cultivos y, en algunos casos, animales, lo que genera un equilibrio productivo que mejora el rendimiento y la salud del suelo.
En ese marco, el productor de El Soberbio, Matías Bertone, explicó a Canal Doce que este tipo de sistema permite integrar distintas producciones en un mismo espacio. Señaló que “con los sistemas agroforestales podemos trabajar tanto el plano de árboles, plantas de ciclo largo, como comestibles”, incluyendo también especies medicinales como la cúrcuma.
Bertone detalló que el predio en el que trabaja -de la cooperativa Monte Nativa- ya cuenta con tres años de desarrollo y que actualmente se encuentra en una etapa de plena producción. En ese sentido, destacó que han logrado “cosechar una amplia variedad de alimentos, desde hortalizas hasta cúrcuma”, lo que evidencia la capacidad productiva del sistema.
Uno de los aspectos que subrayó es el rol de los árboles dentro de este esquema. Explicó que no solo aportan frutos o madera, sino que también “generan mejores condiciones para el desarrollo de los cultivos”. En esa línea, remarcó que este tipo de prácticas favorecen modelos como la huerta sucesional o los bosques comestibles.
Sostuvo además que estos sistemas pueden adaptarse tanto a grandes extensiones rurales como a espacios más reducidos, al afirmar que se trata de “una solución muy práctica para cualquier persona”, ya sea en el campo o en un jardín, permitiendo diversificar la producción incluso en superficies pequeñas.

En cuanto a la diversidad, Bertone mencionó que en su espacio conviven cultivos como yerba mate, café, paltas, mandarinas y mamón, entre otros. Según indicó, esta variedad genera una abundancia que contrasta con los sistemas de monocultivo, donde la productividad tiende a disminuir con el tiempo.
Finalmente, destacó que el principal beneficio del modelo es la mejora del suelo y la sustentabilidad a largo plazo. Aseguró que estos sistemas “nos devuelven un suelo más fértil, más abundante y lleno de vida”, además de ser “mucho más resilientes a estos cambios climáticos” que afectan actualmente a la producción.

